Una chica totalmente sumisa en el hotel ¡Se deja hacer de todo!

Me encuentro en Madrid, en una calurosa noche de primavera, mi viaje de trabajo ha terminado y me dispongo a pasar 2 días libres visitando la ciudad, la semana ha sido muy dura y tras una deliciosa cena decido disfrutar de una copa en el bar del hotel. Estoy saboreando el segundo trago cuando la veo a ella sentada en la esquina de la barra, una preciosidad de pelo caoba, bebiendo lo que parece ser algún tipo de cóctel con sombrillita y pajita, da un sorbo y me mira, se ha dado cuenta que la observo, me responde con una sonrisa, yo se la devuelvo. No me encuentro cómodo ya que mi pareja espera en casa a que termine mi viaje, pero llevo una semana fuera y eso son muchos días sin sexo para mí, empiezo a imaginarme cosas con esa diablesa de pelo rojizo. Sin darme tiempo para pensar la veo acercarse a mí, me gusta lo que veo, mediana estatura y un cuerpo bonito, su vestido negro ajustado me dice mucho sobre esos pechos tamaño normal y bien firmes. Se sienta a mi lado y nos presentamos, es muy joven, 21 años, 13 menos que yo, me cuenta que se encuentra allí pasando la noche ya que tiene un importante examen al día siguiente y necesitaba relajarse. Tras una hora de charla se disculpa ya que debe volver a la habitación, nos despedimos mientras me deja un trozo de papel antes de irse, lo miro y veo un número escrito, no lo puedo creer, es su número de habitación, no debería, tengo pareja en casa; vuelvo a mirarla mientras se aleja y me fijo bien en ese culo respingón, perfecto, alzado gracias a sus tacones, empiezo a hiperventilar, necesito otra copa.

Tras terminar mi bebida pago la cuenta y me olvido de todo, no puedo pensar, miro el papel, dudo, a la mierda, nadie va a enterarse. Estoy frente a su habitación, no es momento de dudas, lo necesitas, ella es perfecta; llamo a la puerta y no tarda ni 5 segundos en abrirse, ahí la veo frente a mí, solo vestida con un camisón lo justo de largo para que no pueda distinguir si lleva bragas o tanga, no me puedo resistir, me abalanzo a ella y la beso con tanta pasión que se me escapa un fuerte golpe al cerrar la puerta, nuestras lenguas se juntan e intercambiamos gran cantidad de saliva, aprovecho la situación para apretar sus nalgas con mis manos, lleva tanga, estoy disfrutando y eso provoca una dura erección que ella nota con un leve gemido mientras seguimos besándonos. Se separa un poco de mi con un suave empujón y coge algo de una bolsa que tiene al lado, es mi día de suerte, me cede 4 lazos negros y una venda del mismo color, se lo que quiere y esa es una de mis especialidades; no me lo pienso dos veces y la lanzo bocarriba bruscamente en la cama, la reincorporo y la desprendo de su camisón, nos damos otro beso apasionado y la tumbo del todo.

-“¿Vas a ser mi zorrita esta noche?”- la pregunto con voz lasciva.

-“Quiero ser tu zorra, castígame y hazme tuya”- su voz hace que mi temperatura suba aún más.

Sin demora ato cada una de sus extremidades a cada esquina de la cama, puedo ver como su tanga negro se empieza a encontrar húmedo, vendo sus ojos y la vuelvo a besar fuertemente, oigo sus leves gemidos mientras nuestras bocas siguen peleando y eso me pone aún más, bajo con mi lengua desde el cuello hasta su ombligo, ella gime suavemente, le está gustando; subo hasta sus pechos y mientras mi lengua lame en círculos uno de sus erectos pezones, mi mano masajea el otro.

-“Me estás haciendo sentir muy puta”- dice ella entre leves gemidos.

Cambio de pecho y repito la acción, noto como ella trata de moverse pero no puede dado a las ataduras, eso hace que trate de retorcerse de placer, sus gemidos me alteran cada vez más, detengo mi acción y la vuelvo a besar cada vez con más fuerza, mientras paso mis dedos bajo su tanga noto lo húmeda que se encuentra, esta todo depilado, mis dedos están totalmente pringosos.

-“Mira como me has puesto, ahora vas a limpiármelo con tu boca”- la ordeno.

-“Si mi amo”- contesta.

Sin decir más abre su boca y yo introduzco mis dedos, los chupa y saborea todos sus jugos mientras expresa ruidos de disfrute, saco mis dedos ya limpios y la vuelvo a besar con fuerza, yo también quiero saborearlo, me encanta el sabor, nuestras lenguas se entrecruzan resbalando con la saliva.

-“Castígame, castígame como a una puta”- me suplica.

Sin mediar palabra arranco su tanga con fuerza y me coloco frente a su limpio y bonito coño, lo soplo suavemente y de abajo a arriba, ella intenta moverse, la está gustando, gime mientras se muerde el labio, paso mi lengua suavemente por sus ingles, no puede aguantarse y gime, noto por su movimiento como desea sentir mi lengua dentro de ella. Paso mi lengua de abajo a arriba por toda su rajita, esta húmedo y dulce, repito la acción varias veces hasta que puedo visionar por fin su clítoris, hago círculos con mi lengua sobre el poco a poco, ella intenta retorcerse, gime cada vez más fuerte, veo como muerde su labio y levanta su barbilla, empiezo a lamer y presionar cada vez más fuerte, empiezo a notar como sus músculos se contraen, ella gime y eso me hace seguir cada vez más, freno e introduzco mi lengua en su coño hasta donde llegue, saco y meto varias veces.

-“Me estás haciendo reventar”- me avisa.

Vuelvo a su clítoris y los succiono con fuerza mientras sigo rozándolo con mi lengua, oigo entre sus gemidos como me va pidiendo que siga, está a punto de correrse, noto como sus piernas tiemblan, después si abdomen y finalmente el cuerpo entero, a pocas chicas he oído gemir de esa manera después de correrse con sexo oral, pero esto acaba de empezar, sin tiempo para que se recupere me reincorporo e introduzco mis dos dedos centrales en su coño, busco su punto g y cuando lo localizo comienzo a mover mi mano arriba ya abajo fuertemente.

-“¡Oh si, si, si, rómpeme, rómpeme!”

Sus gemidos cada vez aumentan más y junto con sus temblores noto como cantidades de fluidos salen de su vagina, pocas chicas se han corrido de esa manera delante mío, ella comienza a recuperar la respiración.

-“Otra vez me has puesto perdido, una puta como tu merece un castigo mayor”- la advierto

-“Oh si, castígame duro, soy una zorra muy mala”- me contesta.

-“Silencio zorra, y ahora limpia”- la ordeno.

Vuelve a limpiarme los dedos con su boca mientras hace gestos de disfrutar, vuelvo a besarla con fuerza y saboreo de nuevo ese delicioso néctar, es hora de un nuevo castigo. La desato y coloco de rodillas, atándola sus manos tras su espalda, mi erecta polla apunta directamente a su rostro, me la levanto y acerco mis huevos a su boca, ella los lame con fuerza y es algo que me encanta, mi arma está suficientemente dura ya, separo su cabeza y tras darla suaves golpes con ella en sus mejillas, la obligo a metérsela en la boca.

-“Chupa como una puta, quiero que chupes hasta que te atragantes”- vuelvo a ordenarla.

Ella no duda y comienza a chupar cada vez más fuerte y más saliva, he de reconocer que es una de las mejores felaciones que me han hecho nunca, se la mete hasta la garganta y arquea, no aguanto más y agarro su cabello con fuerza y soy yo ahora quien la folla la boca salvajemente, ella trata de gemir pero le es imposible, se la meto hasta la garganta y dejo ahí un rato hasta seguir de nuevo, es hora de que el castigo suba de nivel; la saco bruscamente y sin dejarla respirar vuelvo a besarla otra vez más fuerte, no me importa, es mi polla al fin y al cabo. La coloco espaldas a mí con el culo en pompa y azoto 2 veces cada nalga, ella exclama de placer.

-“Por favor metete en mi”- me suplica

Yo la respondo con otros 2 azotes, ella vuelve a gemir, empiezo a frotar mi polla contra su aun húmedo coño, empiezo a meterla suavemente, es estrechito y eso me encanta, una vez ha entrado del todo y oír otro gemido de placer empiezo a follarla despacito, ella gime cada vez más, oírla me excita hasta límites insospechados, apretó con fuerza sus pechos mientras sigo metiendo y sacando, me acerco a su oído y la susurro:

-“¿Vas a ser buena o tendré que seguir castigándote?”

-“Voy a ser mala, castígame por favor”- me contesta entre gemidos.

Pongo mis manos sobre sus hombros y empiezo a follarla con más fuerza y cada vez más brusco

-“¡Oh si, oh si, fóllame, fóllame!”- vuelve a suplicarme entre gemidos

Con una de mis manos agarro fuertemente su pelo y tiro para atrás, eso provoca que sus gemidos aumenten.

-“¿Quieres que pare, zorra?- la pregunto.

-“¡No, noooo, por favor no pares, fóllame duro, me voy a correr!”

Y dicho y hecho, su cuerpo entra en convulsión y sus gemidos los deben de oír desde el bar donde nos conocimos, su cuerpo tiembla y noto sus fluidos corriendo por mi polla, antes de dejar que recupere empiezo a dar una embestida fuerte hasta el fondo, la saco y vuelvo a hacerlo, sus gemidos no se diferencian ya de lloros. La saco y doy otros 2 azotes, su perfecto culo empieza a tener partes rojas, sin dudar abro sus nalgas y empiezo a lamer su agujero del culo.

-“Oh si, por favor, rómpemelo”- vuelve a suplicarme.

Una vez comienzo a notarlo dilatado la obligo a chuparme el dedo índice, ella lo hace gimiendo y lo deja totalmente lubricado, lo introduzco en su culo hasta que entra del todo, un largo y agudo gemido sale de ella, comienzo a meter y sacar lentamente, esta dilatado del todo, está listo para recibirme, coloco mi glande en su agujero y empiezo a meterla, mientras entra hasta adentro otro largo y más alto gemido sale de su boca, empiezo a follarlo lentamente, no quiero dañarla, ella sigue gimiendo, lo hago bien, la está gustando, es lo único que me importa.

-“¿Vas a seguir siendo mala?”- pregunto.

-“Voy a ser muy mala, por favor, castígame duramente”- me contesta entre sollozos.

Acelero el ritmo, mi polla entra y sale con facilidad, mis caderas golpean duramente contra sus nalgas, ella grita de placer y puedo comprobar como muerde las sábanas, desato sus manos y agarro con fuerza su brazo, coloco su mano en su coño.

-“Tócate hasta que te corras o paro ahora mismo y te dejo así”- la ordeno.

Obedece y comienza a masturbarse mientras yo sigo follando su culo, empiezo a desear que termine ya porque no voy a poder aguantar, su culo estrecho es más de lo que cualquier hombre desea, hasta que por fin ella habla entre gritos:

-“¡No aguanto más, me voy a correr!”

Sus gemidos aceleran y su cuerpo comienza a temblar con mi polla aun en su culo, los gemidos vuelven a convertirse en gritos, se nota que está en el Paraíso, freno aun dentro de su culito, ella jadea e intenta recuperar la respiración, noto como su cuerpo se relaja, es hora de terminar esto, saco mi polla y bruscamente la tumbo boca arriba, me coloco sobre ella con mi miembro apuntando su boca, agarro su muñecas, abro sus brazos y los alzo, la ordeno abrir la boca y comienzo a follársela fuertemente, el éxtasis está cerca, no puedo aguantar más, me corro salvajemente y noto como todo va fluyendo por su boca, ella succiona para tragárselo y mi polla lo nota, ahora estoy yo en el Paraíso, ha sido una de las mejores noches de mi vida. Una vez todo está limpio la quito su venda y vuelvo a besarla con fuerza, sigue sin importarme, es mi propia leche y me da igual si queda algo ahí, el fuerte beso se convierte en un beso suave como si de una pareja se tratase.

No hay palabras, me visto y con un beso apasionado ponemos fin a esa noche, sin decir nada abandono la habitación tras ver como ella completamente desnuda se tumba relajada en su cama con cara de satisfacción, no hay despedidas, no hacen falta palabras, era una noche de pasión que ambos necesitábamos, si ella piensa como yo sabrá que es mejor que la vida siga mientras en nuestra mente continua por siempre la posibilidad de encontrarnos en cualquier sitio sin esperarlo y que nuestros cuerpos vuelvan a dejarse llevar.

FIN