Tenía que aprobar esa materia, tenía que tener una buena nota y lo único que pude hacer fue hacerlo con mis profes y mi papá se involucro

La materia de secundaria se estaba poniendo cuesta arriba, de estas la más difícil era para mí Tecnología, no solo por la materia en sí, sino por el profesor, ¡lo odiaba! Pero en el segundo trimestre una gran sorpresa llegó de manos de su sustitución, cambiarían al imbécil de Jesús, gracias a Dios. Lo que menos quería era pasar los últimos seis meses de instituto con él dándome clases. La directora nos presentó a Fernando, él a primera vista se veía bien, tipo amable, bien parecido, mucho más joven que el recién desaparecido. Las primeras clases fueron normales, sin embargo en la segunda semana comencé a notar algo extraño…, comencé a sentarme en las primeras mesas, muy cerca de él, y un día logré pescarlo mirándome las piernas, la verdad al principio me sentí un poco incomoda con tal hecho, pero después no sé por qué me gustaba, es decir ¡¿A qué mujer no le gusta sentirse deseada?! Además no pasaría de un miradita. A propósito comencé a usar mi falda más corta, cuando no me ponía unas mallas ajustadas que realzaban todo mi talle, mi culo redondo y respingón y mi vulva mullida. Su mirada a mis piernas era intensa, pero a mi culo más aún…, me divertía ver al profesor con esa actitud. Era un juego para mí, a los 14 años las hormonas despiertan y están alborotadas. Por entonces no había estado aún con ningún chico, pero sabía muy bien todo sobre el sexo, sobre todos esos asuntos que dicen son solo para adultos, obviamente gracias al Internet y a la TV de pago. El profesor Fernando no tenía ni idea de que lo había pillado, cuando nos llamaba a revisar la tarea, se portaba muy amable conmigo, se había aprendido mi nombre y me sacaba a hablar sobre cualquier tema y a realizar los problemas en la pizarra. Pensé que lo mejor sería seguirle la corriente, era pésima en matemáticas y física, y esta materia además tenía otras muchas cosas dispares entre sí que debíamos conjugar con las fórmulas…,  necesitaba pasar los exámenes venideros, sea como sea. Un día se acercó a mí y me dijo que si podía esperarlo después de clase. Todos se fueron y yo me quedé en mi lugar esperando que se desocupara. Por fin me dijo…

-“Eh notado que tienes problemas con la materia, la tarea de hoy estaba mal enfocada y te falta soltura con las matemáticas…. Mira ven a ver dónde te equivocaste, deseo que te fijes donde tienes que reforzar tus estudios.

Entonces me acerqué al escritorio, y me agaché para ver la hoja donde estaba mi trabajo, él me estaba explicando, pero entonces sentí que su mano estaba mí cerca de mi pierna, no le di importancia y seguí mirando el papel frente de mí. Pero su mano cada vez se rozaba más contra mi muslo, y comencé a sentirme nerviosa, lo de las miraditas era un simple juego, yo no quería nada más con el profesor. Entonces de sobresalto le dije que ya me tenía que ir, era tarde, me esperaban en casa y debía llegar a tiempo de la comida….Tal vez fue mi imaginación calenturienta pero creo que quiso rozarme la piel con su mano…. El viernes de esa semana me había tocado quedarme a hacer la limpieza de aula, y precisamente la última clase fue con el profesor Fernando. Estaba barriendo cuando entró, pensé que vendría por su maleta, pero no…, estaba parado en la puerta vigilando cada uno de mis movimientos, empecé a sentirme incomoda con su mirada, así que mejor era apurarme e irme. Cuando me disponía a salir, el me solicitó desde la zona de taller, yo no sabía que decirle, pero entonces antes de pronunciar palabra él me dijo…

-“Quiero que me ayudes a revisar estos proyectos, para clasificarlos y ver que les falta…”

-“Pero tengo que llegar a mi casa”.

-“No te preocupes ya hablé con tu madre, y le dije que te habían asignado una tarea extraescolar aquí en el instituto”.

No podía creerlo, había hablado con mi madre. Entonces no tuve más remedio que dejar mis cosas como estaban, y ayudarle a revisar los proyectos de otros años a medio terminar. Cuando ya habían pasado una media hora, el profesor tomo una hoja en sus manos y me dijo…

-“Mira es tu proyecto, veamos…. Esto está mal…Regular… Regular a mal… ¡Válgame otro 4’5! Con estas notas no vas a pasar de curso…”

Un 4’5, de nuevo, esta vez me darían una tunda en mi casa, mis padres estaban haciendo un gran esfuerzo para tenerme en un colegio privado. No podía dejar perder este año, sería una vergüenza en mi casa siendo la oveja negra. Fernando comenzó a notar la preocupación en mi rostro…

-“No te pongas así niña, si quieres yo te puedo ayudar, por que con estas calificaciones no vas a pasar. Mira matemáticas y lengua son troncales y si en lengua vas bien las otras las llevas suspensas, la mía también y física y química a penas con un cinquillo. Como tutor tuyo es mi deber echarte una mano o si no te echarán del instituto…”.

Me quedé paralizada ante mi lista de asignaturas… -“Pero como me va a ayudar, si se refiere a darle dinero para subirme las calificaciones no puedo, mi familia no tiene dinero, bastante le cuesta mantenerme aquí  y…”

Mi explicación se cortó de golpe, él se había acercado hasta mí, y había puesto su mano en mi pierna, su cuerpo estaba presionando el mío, fue tan rápido que ni siquiera me di cuenta. Yo me asusté, solo ponía mis manos contra el para que no se acercara más, para mantener una distancia prudencial entre nuestros cuerpo pero era inútil, me fue empujando hasta que quedé entre la pared y su cuerpo, mi ojos lo veían suplicante….

-“Mira chiquita, yo puedo ayudarte, pero no pienso pedirte dinero… ¡¿Entiendes?! Si te comprometes conmigo te doy palabra que puedes llegar a sacar sobresaliente en mis tres asignaturas, en la otras te ayudaré a obtener las mejores calificaciones. Ni un regaño más de tus padres, dejarás de ser la oveja negra de casa ¿Te parece…?”

A esa edad, la oferta era exquisitamente tentadora, podría hacer lo que fuera para obtener una buena nota, si era un sobresaliente mejor que mejor. Él ni siquiera había esperado mi respuesta, con sus manos comenzó a acariciar mis piernas, y de vez en cuando subía hasta mi culo. Yo cerraba los ojos porque no sabía cómo era estar con alguien en esas situaciones, pero en poco tiempo sentí mis mejillas muy sonrojadas con mi aliento entrecortado. Se hincó ante mí, metió sus dedos en el elástico de mis mallas forzándolas hacia abajo. Me quedaron bajo las rodillas y volvió a realizar la misma operación con mis braguitas, un tanga casi invisible para que no se marcase. Comenzó a acariciarme mi coñito, pasaba su dedo entre mis labios, y le daba toqueteos a mi clítoris, sentía que me estaba poniendo muy mojada cuando me tomó por la cintura y me subió sobre el escritorio. Estaba acostada, con las piernas abiertas y su cabeza entre mis piernas, empezó a chuparme, sentía su lengua cálida y sus labios succionadores, mientras que con sus manos apretaba las piernas. Con devoción me comía el coño, dándome un gusto extraordinario e inédito en mi cuerpo. En nada yo estaba gimiendo muy fuerte, así que él tomó un lápiz y me dijo que lo apretara con la boca, que no hiciera ruido por si alguien nos descubría.

Desde hacía meses pensaba en cómo deseaba desvirgarme, había pensado en unos cuantos chicos amigos míos y otro que no, y en las más diversas situaciones. Sin embargo no quería que abusaran de mí siendo yo la buscona y todos mis deseos se frustraban antes de poder ponerlos en marcha. Así estaba yo como una perra en celo buscando macho sin querer dar a entender que lo necesitaba. Tal vez por esa razón, lo que estaba ocurriendo no me resultaba violento, solo me dejaba llevar por la corriente río abajo. Al fin y al cabo esta situación era la que mi subconsciente buscaba con las insinuaciones, las faldas cortas y los leggins ajustados al extremo de marcarse bien mi rajita en sus clases. Se alejó un poco, y con un dedo lo fue pasando por mi vulva, una y otra vez, después lo comenzó a introducir en mi vagina, yo no encontraba qué hacer con mis manos, que apretar o que agarrar…, era tal mi excitación que no podía más, comencé a mover mis caderas hacia aquella mano que ya horadaba mi chochito con dos dedos al tiempo que me comía el clítoris a base de lengüetazos. Mi profesor me los metía masturbándome frenéticamente, y con la otra elevaba mi culo para su mejor acceso. Estaba tan salida que todo me hacía llegar al séptimo cielo…

-“¿Te gusta verdad? Ya tienes ganas de que te lo meta todo, hasta el fondo, eh. ¡¿Quieres sentirme dentro de ti preciosa?!”

Yo trataba de responder entre balbuceos que sí, que quería que me follara con ternura y no tan salvajemente hasta adentro como desvelaba su voz… como lo había visto en las películas, donde la chicas era bastante más experimentadas que yo, que era virgen. Continuó con el cunnilingus un poco más, se comía mi coño como si de una tajada de melón se tratase, yo con los ojos cerrados intentaba interiorizar todo el deleite que suponía tener su lengua dentro de mi conducto vaginal entrando y saliendo, follándome. Luego la sacaba lamiendo el chumino entre los labios interiores hasta llegar a mi excitado clítoris, que sentí más duro que nunca. No debí de durar más de cinco minutos cuando me vine con un gran chorro de fluido que salió expelido a la boca de mi profe, el cual no se inmutó cuando lo recibió tragándose lo que pudo y empapando su cara con el resto de mi corrida…

-“Lo siento Fer…” dije tapándome la boca de espanto, vergüenza sintiendo el bajón por el atolondramiento de mi orgasmo….

-“No te preocupes me ha gustado mucho…, tienes un flujo delicioso. Se levantó diciéndome… Recoge todo que nos tenemos que ir a comer…. Hoy te acerco yo a casa, tus padres te estarán esperando”.

Antes de despedirnos sentía la necesidad de preguntarle el por qué no habíamos continuado…. –“Tú te has quedado sin tu premio”. En otra ocasión si tú quieres que ocurra, pero en un lugar más íntimo.

-“Vivo en un hostal del pueblo de al lado, cualquier tarde podríamos repasar las materias que llevas atrasadas…. Te recogería y te devolvería a casa a la hora acordada. Podríamos aprovechar toda la tarde…,  Y lo que surja ¡¿Ok Victoria?!”

-“De acuerdo ya te diría cuando…estoy muy ocupada”.

En verdad estaba como una perra por fijar una tarde para repasar con mi profesor favorito. Dos días después de la comida de coño ya no podía más, y fui a buscarlo, le dije que esa tarde me vendría bien un primer repaso…. Me recogió con su coche y nos fuimos a su habitación en un hostal sencillo, limpio y muy apropiado para un hombre de su posición. Nos pusimos a repasar algunas dudas de electricidad. Nos hallábamos sobre la cama, la mesa era demasiado pequeña. Tirado sobre la colcha me acercaba a su cuerpo para recibir sus explicaciones, su olor me embriagaba y su mano comenzó a acariciar mi muslo. Me dejé llevar abriendo mis piernas para que tuviera acceso a mi conejito. Mi malla gris denotaba un poco de humedad que no pasó desapercibida para él. Sus manos se dirigieron al elástico que atenazado en mi cintura…, bajó también mis braguitas empapadas con toda la sensualidad que un hombre con experiencia sabe, lejos del arrebato sin miramiento, de tantos críos de mi edad que no tienen la más mínima paciencia con las chicas que necesitamos ser atendidas con cariño y respeto. Con mi cuerpo desnudo de cintura abajo, sus dedos comenzaron a acariciar mi chocho abriendo mi rajita…, recorría mis labios de arriba abajo recreándose en mi clítoris y en el agujero que da entrada a mi vagina calenturienta. Al cabo de unos minutos dejó a un lado meterme sus dedos y se esmeró con su lengua en toda la raja, me dio unos lengüetazos en mi conejito para saborearme como ya había hecho hacía dos días. La comida fue demasiado para mí, pues en poco tiempo mi cuerpo se tensó en convulsiones estentóreas extrayéndome un orgasmo agradable…

-“Me gusta que mi chica se corra antes que lo haga yo…, me encanta que las mujeres disfruten conmigo una o más veces”.

Mientras me comentaba las razones por las que antes de nada le comía el coño a su pareja, se desnudaba haciendo aparecer ante mí todos sus atributos masculinos. Giré un poco mi cabeza, pudiendo observar que tenía su polla tiesa, tan dura como el acero parecía, su capullo desprovisto del prepucio se exhibía como una sabrosa ciruela roja, en verdad era una verga de un tamaño que me asustó un poco….

-“Profe meterme eso me da un poco de reparo, es muy gorda…, muy grande para mi chochito tan pequeño”.

Se puso en pie tras haberme sacado un copioso orgasmo son su lengua introduciéndola sin cesar dentro de mi conducto vaginal, estirado de mis labios vaginales y comiéndose una y otra vez mi pepitilla hasta desbordarme en un orgasmo brutal. Con su profunda voz pletórica de tranquilidad, esa voz varonil pronunció lo que mis oídos deseaban escuchar…

-“No has de preocuparte, no te haré ningún daño. Pararemos justo cuando tú me digas porque ¡Vas a ser la capitana de esta aventura!”

Entonces puso su polla en la entrada de mi vagina, pero solo lo restregaba de arriba hacia abajo desesperándome con aquella fricción. Yo no podía más, me sentía exasperada por sentirme desvirgada por ese gran falo. Fernando no sabía que yo fuera virgen, ni yo se lo dije en ese momento tan crucial por miedo a frustrar todo el camino recorrido…, él tampoco me lo preguntó, seguramente al verme tan receptiva no dudó que no era mi primera vez y que en clase todos los chicos alardeaban de lo que follaban dando una idea completamente equivocada pues no éramos tan fáciles como ellos les gustaría fuéramos. Mantenía mi excitación repasado con su glande toda mi raja y pajeándome el botoncillo…. Al muy cabrón le gustaba verme así de expectante, casi suplicante por follarme. Me levantó la camiseta dejando mis tetas al aire con la prenda sobre ellas. En nada con una mano masajeaba mis pezones, y yo buscaba sus dedos para chuparlos igual que hacían las zorras de las pelis porno…

-“¿Quieres que te folle chiquilla…?” Se atrevió a decirme con todo aquel cipote erguido tan energético que me volvía loca por sentirlo.

-“Sí, por favor. Ya no me hagas esperar, métemela”.

-“¿Estás segura? Porque podríamos dejarlo aquí y devolverte a casa y…”

Ante tal insinuación me recosté sobre el colchón completamente abierta, con mi coño ofrecido al sacrificio del apareamiento animal. Era un clamor ver como jugaba conmigo…, necesitaba quitarme la calentura de perra en celo, pero él se hacía del rogar. Había llegado muy lejos para quedarme a las puertas de mi primera follada, de mi desvirgue, de dejar atrás las fantasías para disfrutar de la realidad. Tenía ante mí a un macho experimentado que sabría hacérmelo bien, mucho mejor que todos esos imberbes que adolecían de prematuros y egoístas. ¡Fernando me follaría muy bien! Podría contar que no fue como las de algunas amigas mías…, rápido, egoísta por parte de ellos, duro e insensible para correrse dentro sus coños en menos de cinco minutos. ¡Todo mal para la chica! Me dijo que me relajara al tiempo que se hincaba de rodillas entre mis piernas. Mi cara debía de ser un clamor suplicándole su polla…. No sé cómo ocurrió pero mis pensamiento se verbalizaron, y lo hice despatarrada con mi coño chorreando flujo suplicándole por una dulce follada…

-“¡Por favor…fóllame con cariño!”

No sabía lo que hacía, las hormonas me arrastraban a tal situación, porque cuanto más observaba su verga, más se me antojaba tenerlo embistiéndome dentro de mi coño. Se puso entre mis piernas, sobre mi cuerpo sin dejarse caer el peso en mi cuerpecito. Entonces sin saber cómo lo hizo, su enderezada polla encontró mi orificio vaginal consiguiendo dilatar mi entrada con su gordo y duro capullo. Sentía como cada vez avanzaba un poco más ganando centímetros en mi interior, hasta que llegó a mi himen… Me miró sorprendido.

-“¡¿Eres virgen?!” Me creía morir si me rechazaba…

-“Si… estaba esperando hacerlo con un hombre como tú”.

Estas sencillas palabras parecieron calmarlo de su desazón, me besó en los labios, metió su lengua en mi boca y la mía buscó su paladar desesperados por follar, no se lo pensó más y la hundió dentro de mí rompiendo el virgo, sentí una punzada de su ariete en mi coño desgarrando ese telo que protegía mi virginidad, rompiéndola definitivamente. Mi grito no fue soliviantado al tenerme amordazada por sus labios. Poco a poco iba alcanzando profundidad abriéndome las apretadas paredes de mi ajado coñito. Su respiración cerca de mi cara, sus olor a macho, su transpiración de su pecho y vientre confundida con la mía sintiendo el tormento gozoso de su dura verga en mi coño…, todo era demasiado para una primera vez…

…Tras la postura del misionero y de mi sorpresa al desvirgar a una niña que tanto ufanaba de estar con uno y otro chico. De haberlo sabido no se hubiera prestado seguramente, pero todo ya estaba hecho. Cambiamos de posición para no someterme a su peso. En realidad me dijo que era su primera virgen y se sentía pletórico, se notaba pro su verga estaba tan dura como el hierro…

-“Ahora te voy a hacer mía de verdad, ¡Te voy a follar para que disfrutes!”

Me dijo al oído mientras se colocaba detrás de mí en la misma posición de lado, colocó su verga entre mis nalgas y comenzó a frotármela en mi culito y mi rajita, lo hizo durante varios minutos, era delicioso sentir en la piel su verga con la humedad de mi rajita ensalivada y lo arrugado de mi ano. Mientras me lo hacía me lamía su cuello y deslizaba una de sus manos entre mis tetas para masajearme los pequeños pezones. Finalmente tomó con la mano su tronco y lo guio hasta la entrada de mi rajita, estaba calientísimo. Fue empujándola mientras que me levantaba mi pierna para abrirme un poco más mi gruta. Su glande abrió mis labios vaginales y se fue adentrando en mi interior, gemí y respiré profundamente, mi vagina fue abriéndose para dejar entrar al visitante, con diminutos bombeos fue terminándome de penetrar deseando que la tragase entera. En esos momentos al menos más de la mitad de su verga ya estaba dentro, luego me abrazó por la cintura y comenzó a follarme rítmicamente. Gemía cada vez que me la metía y más cuando me la tuvo toda dentro fue delicioso. De verás que su polla era deliciosa, suave, calientita y ahora ahí dentro…húmeda. En la penumbra de la habitación me estuvo clavando con secos movimientos de cintura haciendo golpear su pelvis en mis nalgas un sonoro y sensual balanceo rítmico a la par que sus huevos golpeaban mi vulva sin cesar….

-“¡Qué grande lo tienes todo! La polla, los huevos, tus manos ¡Umm! ¡Aagg!”

Gemía deleitándome con los sobos sobre mi pepitilla alternados con mi polla y testículos. Estuvimos tan bien en esa posición que seguimos follando sin variar…, en ocasiones había que callarme para que no gimiera tanto, sobre todo cuando tuve cada una de mis dos corridas con su falo horadando tan estrecho estuche. Finalmente sin sacar su verga de su rajita, me vació su leche en el fondo uterino recién estrenado. Fue una gran cantidad de esperma la que eyaculó, como pocas veces en su vida me dijo. Noté la subida de mi calentón, los esténtores y el chute de dopamina haciéndome temblar las piernas. El primer chorro de leche se quedó corto, pero los siguientes tres fueron largos y copiosos… los noté como se derraban en mi fondo vaginal. La leche saltó a borbotones de su capullo en busca de su nuevo alojamiento. Tras unas seis o siete convulsiones con sus consabidos aldabonazos de lefa se quedó unos segundos inseminando a conciencia mi coñito. Tras descansar empalándome la extrajo, y reposamos disfrutando de un descanso merecido…. No pasaron más de veinte minutos cuando entonces me dijo que me pusiera a cuatro patas, me posicioné y él detrás de mí electrificando mi cuerpo….Me dio una nalgada en el culo con cierto cariño, no me hizo daño solo me prendió más de lo que ya estaba. Fue de nuevo con sus dedos a mi clítoris, y no pude más me volver correrme con una larga convulsión como nunca en mi vida, empotrada con tan semejante animal dentro de mi coño.

Sentía espasmos, y pequeñas convulsiones por todo el cuerpo y él aprovechó para extraerla y calmar mi desazón en una posición más favorable. Cuando acabé de correrme, puso su polla en mi coñito de nuevo y me la metió poco a poco hasta que topó con sus pelotas en mi coño. Nos quedamos mirándonos sorprendida y suplicante de que la metiera a fondo.

Al principio había dolido pero ahora después de la primera penetración y tras la liberación de ese peso que supone la virginidad, fue solamente gozo. Me daba súper fuerte, casi me levantaba en cada embestida, dejándome gritando como un gata en celo. Me giró bruscamente para que aguachara mi pecho y dejara bien levantado mi culo. Percibí cada penetración, cada inserción en mis entrañas, su tranca horadando mi coño desde atrás totalmente desinhibida. No recuerdo el tiempo que me estuvo follando como  a una perra, para girarme y poner mis piernas sobre sus hombros, eso hizo que la penetración fuera más profunda…. Me moría de gusto, no imaginé que mi primera vez tuviera tal amalgama de sensaciones diversas, completamente entregada a mi amante profesor me dejaba perforar por aquel divino falo descomunal…, ya no podía más, entonces tuve el tercer orgasmo de esa tarde. A los pocos instantes sentí como el semental se corrió nuevamente dentro de mí, el muy salvaje fuera de sí aullaba como un lobo mientras eyaculaba espesos chorros de leche en lo más profundo de mí ser. Su semen debió de alojarse de nuevo en el mismo útero, el cual se hallaba tan desprotegido como presto a ser fecundado por tan viril y masculino esperma.

Sin duda fue la mejor actividad extraescolar de mi vida. Y además con un diez asegurado. Con Fernando lo repetí unas cuatro veces más hasta final de curso, pero como dije la materia de física se me resistía por más que mi tutor me guiara en los vericuetos de tan complicada materia. Pensé que si el camino de la sugerencia había resultado con Fernando, engolosinándome con las calificaciones fáciles por ser bastante tentadoras las mirase por donde las mirase, y como ya había aprendido…, decidí ir por esta materia, pero esa es otra historia aprovechando la situación relajada del viaje de estudios…. Por esa tarde me marché colmada de leche en mi coño y pletórica de orgullo femenino en mi corazón, tras asearme mi profe me acercó a un lugar cercano a casa para evitar sospechas….

…Sexo con mi profesor de física. Como en casi todos los institutos que yo conozco, cuando acabas tercero de secundaria hay un viaje de fin de curso que sirve para relax, despedidas y otras cosas…. Nuestro viaje fue a Mallorca y fue algo inolvidable por lo menos para mí. Resulta que durante el curso había aprobado todo, unas por mis méritos intelectuales y otros por mi méritos sexuales…, salvo la asignatura de física que se me había atragantado y no podía con ella, no aprobé la recuperación de junio y salvo que aprobara en septiembre no pasaría de curso con todo lo malo que eso supondría en mi expediente académico y en mi vida personal. Era algo que no me dejaba de ronronear por la cabeza y salvo que diera una solución al problema, no sabía cuáles serían las consecuencias finales. Casualmente todo iba a ir rodado, como anillo al dedo, pues nos acompañó de monitor de entre varios, Mauro mi profesor de física y quién me tenía que volver a examinar en septiembre. Era un chico fornido, rubio y muy guapo, con fama de mujeriego y algo gamberro, a sus 34 años era todo un sex simbol en el colegio. Yo después de dos días de vacaciones me lo estaba pasando bien pero aún rondaba por mi cabeza que ocurriría en septiembre si no conseguía aprobar el examen mis padres me sacarían de aquel instituto privado que tanto le costaba y me podría lanzar a alcanzar una carrera de futuro…. No paraba de buscar soluciones y alternativas al estudio que tan pocos frutos dio en mí ni con la ayuda de mi tan estimado profe de Tecnología a quien le entregué mi virgo. Tanto pensé que al final opté por lo más directo, ir al grano y hablar con mi profesor de física haber si había algún tipo de solución al respecto… ¡¡Alcohol que peligro…!! Una noche que estaba en una fiesta en la playa cerca del hotel donde nos hospedábamos, divisé a lo lejos a Mauro que iba paseando por ella sólo, yo que iba con unas copas de más me envalentoné y me dispuse en ir en su busca y tratar el tema a la cara. Me apresuré a alcanzarlo y cuando ya estaba junto a él hablamos…

-“Hola Mauro que tal…”

-“Hola Victoria como vas…”

-“Aquí estoy algo contentilla, jaja…”

-“Ya te veo guapa, se buena…”

-“Quería comentarte unas cosas si me lo permites…”

Le traté el tema directamente y sin tapujos, necesitaba aprobar el examen en septiembre porque mi futuro estaba en juego y que no sabía que hacer al respecto por lo que estaba muy preocupada. Yo notaba que Mauro me prestaba atención pero no me miraba a los ojos, sólo miraba mis pechos en punta que se marcaban debajo de mi camiseta rosa crudo ajustada, al mismo tiempo que bajaba la mirada hacia mi pantalón vaquero corto que me hacía un culito de lo más provocador, me expuso…

-“Victoria si quieres aprobar tienes que esforzarte y ya sabes lo que tienes que hacer…”

-“Pero he estudiado como una cosaca. Me es un poco difícil ver tu asignatura tal como me la planteas en los exámenes, quizás si cambias de método yo tendría alguna opción de obtener resultados positivos… Siempre hay métodos alternativos para aprender…”

Al tiempo que pronunciaba esa frase se tocó su paquete haciendo el gesto de rasgarse o indicándome la metodología a seguir…, no pude adivinar si fue intencionado o no pero acto seguido esbozó una sonrisa de pícaro cabrón y quedó meridianamente claro en mi mente. Entendí lo que quería decirme y como estaba tan necesitada de aprobar…. Ya no me resultaba un mal trago después de las incursiones de tuve que tragar como una puta polígonera con Fernando, máxime cuando además de placer lograba un aprobado de peliagudo alcance. En otras circunstancias lo hubiera denunciado, abofeteado…, pero debo reconocer que aquel chulazo estaba para comérselo de arriba abajo, además de ser en esta ocasión mi pasaporte hacia el aprobado y hacia mi futuro más inmediato, por lo que me acerqué lo máximo posible mientras continuamos el paseo alejándonos de mis amigos. En la lejanía se me empezaban a acabar los argumentos para proseguir aquella charla así que embebida en mí sin razón por el atolondramiento de alcohol y lujuria combinados, me planté cortándole el paso y lo besé alocadamente. Mientras las lenguas se conocían, tocaba mi culo y mis tetas con sus manos, al tiempo que restregaba su bulto contra mí, nos refugiamos en un lugar por donde no pasaba nadie. El pobre se encontraba ya totalmente caliente y empalmado, con un calentón que solo yo le superaba, le bajé sus bermudas, y sin necesidad que me dijera nada accedí sin rechistar a mamarle su soberana verga esperando la complacencia del macho, y obtener mi pasaporte hacia el éxito…

Al estar anocheciendo con la oscura playa vacía, me arrodillé y empecé con gran maestría y perseverancia a lamerle sus huevos y polla erecta a pique de reventar, colmada de gruesas e hinchadas venas que la cubrían en su totalidad, especialmente una superior que debía de bombear sangre directamente a su monstruoso glande. Allí me encontraba de rodillas saboreando tan apetecible rabo para demostrarle que me iba a esforzar por aprobar la asignatura con su nueva metodología, mucho más adaptaba a mi forma de pensar. Después de varios minutos recorriendo mi lengua por su enorme falo, Mauro gimió un instante y se corrió dentro de mi boca. Toda su salada y espesa leche atoró mi garganta sin darme tiempo alguno para apartar mis labios. Convulsionó los cinco o seis lechazos impidiendo con su mano en mi cabeza que me alejara de su sabrosa lechada. Me tragaba la parte de su engrudo mientras iba vaciando más de sus congestionados huevos…, Mauro al verlo asintió gustoso por mi impecable comportamiento de inexperta felatriz, finalmente me indicó…

-“Victoria no ha estado nada mal, pero si quieres aprobar con nota tendrás que esforzarte más estos días…”

Iban a ser decisiones forzadas…. Nos limpiamos ambos y nos dirigimos al hotel tranquilamente por la playa. Los siguientes días trabajé mi asignatura como si la vida me fuera en ello, iba y venía a su habitación… Al final en septiembre me presenté al examen y conseguí aprobar y con notable…

Sé que a veces la vida no es fácil, hay que tomar decisiones que a uno no le gustan, pero a día de hoy y después del paso de los años recuerdo aquella experiencia con simpatía, ya que aunque no me sienta orgullosa de lo que hice, hoy por hoy, gracias a lo que hice di mi primer paso a una carrera universitaria y un futuro prometedor… y bien mirado tanto Fernando como Mauro era dos maduritos a los que hoy me follaría sin el menor recato, sin decir, que ambos tenía unas pollas divinas, uno larga y preciosa y el otro gorda y venosa más parecida al consolador que tengo en mi mesilla para las urgencias.

Continúa…