Petri no podía dejar se moverse realmente como una perra en celo con la polla de Jose en su boca mientras que Franc le lamia todo su coño

En la sala, una mesa con cuatro clientes, dos parejas de entre treinta y cuarenta años, degustaban unas de esas cervezas belgas de abadía, junto con unas hamburguesas y algún que otro plato al centro para compartir. El más rubio parecía enfadado, con el entrecejo fruncido durante gran parte de la velada, la chica que le acompañaba bromeaba con el barón que tenía frente a ella y de vez en cuando desde mi posición veía como acariciaba su entrepierna delicadamente con su pie descalzo. La otra señorita abrazaba fuertemente en algún momento a este chico el que parecía estar encantado con la situación, todo eran risas y buen humor.

– Camarero por favor cuatro cervezas más

– Repetimos o cambiamos a otra?

– Bueno esta no está mal, repetimos

Afirmó la chica morena que acompañaba al chico decepcionado. Decepcionado porque estaba en el lugar apropiado pero con la compañía que no hubiese deseado estar, ya que peligraba su relación sentimental, o al menos a él eso le parecía por las miradas que veía que su acompañante echaba a su amigo y este le correspondía. Lógicamente no se percataba de lo que estaba ocurriendo debajo de la mesa. A la otra chica no parecía importarle demasiado los menesteres de los que si estaba enterada y que ocurrían sin que se percibieran a simple vista. Ella acariciaba y abrazaba al muchacho que al parecer era su pareja. Estaba claro que si pudieran entre las dos fieras se lo hubieran comido en lugar de sus hamburguesas.

No era demasiado atractivo, pelo largo, resultón y tenía un cierto morbo que atraía al sexo femenino, callado, discreto y paciente, consciente de que era quien en ese momento dominaba la situación, era quien podía repartir el bacalao en la situación actual con sus acompañantes y él lo sabía, pero su discreción le mantenía sereno y correctamente, expectante ante lo que suponía que podría ocurrir con las dos féminas. No le disgustaba la situación por lo tanto no la rechazaba, simplemente esperaba el desarrollo de los acontecimientos.

– No, yo prefiero una copa de la casa, por favor.

– Bien pues tráete cuatro de la casa, si esa cerveza está realmente buena, la probé en una ocasión y me gusto, os gustará – dijo dirigiéndose a las dos chicas.

– Si, ¿dime? – había sonado el teléfono del guaperas.

– ¿Ahora?; estoy bastante ocupado, no puedo dejar esto así, dame una hora, si no te preocupes, voy para allá.

Después de colgar el teléfono explico que su hermano precisaba de su presencia para no sabía que asunto urgente, lamentaba tenerles que dejar pero, no podía tomar la copa que les iban a poner. Eso explicó, pero en realidad había sido su esposa quien acababa de colgar el teléfono al otro lado de la línea.

Dejando solo al trio y encima de la mesa algún dinero que correspondía más o menos a la mitad de la cuenta, abandonó la estancia.

– Lastima, dijo Franc, el chico rubio, parecía el principio de una hermosa y prometedora velada.

Julia, que tenía el pelo corto castaño y rizado y Petri la morena que presumía de su larga y morena cabellera, no salían de su asombro, como podía este gilipollas cambiar a estas dos tías buenorras, que ellas sabían que lo estaban, por el idiota de su hermano. Franc, sabia por su parte que José, no tenía hermanos, algo se estaba tramando.

Franc se quedó con las dos chicas y continuaron bebiendo y comiendo durante bastante tiempo hasta que Julia propuso ir al cine a ver un estreno que llevaba dos días en cartelera.

Un plan perfecto, Franc con dos estupendas hembras en la oscuridad del cine, era una excelente idea, a él le parecía estupendo y ellas no dudaban de que pasarían una excelente velada con Franc.

Comenzó la película, había pocos espectadores, ellos y un par de personas más en otra fila más arriba. No era una película muy interesante por lo que Franc comenzó a juguetear con el pelo de Petri a la que gustaba el juego que comenzaba. Del pelo pasó a acariciar su hombro y bajando sobre la espalda su mano frotaba el torso. Ella correspondiéndole puso su mano entre las piernas de él, frotando la entrepierna…

Un fuerte estruendo en la película les sobresalto y dejaron de acariciarse, pasando a mirarse fijamente a los ojos para a continuación besarse apasionadamente en los labios.

Les recorría por la nuca y espalda esa asombrosa sensación que tenemos cuando amamos apasionadamente. Se abrazaron fuertemente, se frotaban con sus manos, rozaban sus acalorados cuerpos, las manos de Franc comenzaron a moverse buscando desesperadamente sacar la camiseta de Petri del pantalón para por debajo de esta acariciar sus bonitos y duros pechos .

Entre jadeos se retorcían a medio camino entre las butacas y el suelo, entre el cielo y la tierra, desesperadamente querían comerse el uno al otro.

No había tiempo que perder. Petri se desabrochó la cremallera de su pantalón vaquero, se levantó levemente de la butaca y con las dos manos arrastro hacia abajo quedando las dos piernas al descubierto y las pequeñas braguitas acoqui a la vista.

Cogió la mano de Franc y la puso sobre su ardiente y peludo pubis. Franc por su parte no se hizo rogar, frotó con su mano esa tierna rajita que se dejaba notar bajo la tela de la pequeña braguita cual lámpara de Aladino. Con la otra mano y habiendo despojado de la camiseta a la chica apretaba fuertemente sus voluminosos pechos mientras no despegaban sus bocas en ardientes lamidas.

Franc notó que con una mano le desabrochaban la bragueta de su pantalón, le desabrochaban el cinturón y sacaban el botón de este del ojal. Con dos manos trataban de bajar sus pantalones para lo que se levantó levemente de la butaca y automáticamente cayeron hasta los zapatos.

A estas alturas la verga la tenía como un bate de béisbol, notó dos manos calientes que se la agarraban fuertemente con movimientos de arriba hacia abajo, que placer. Pero Petri estaba en una posición desde la que no alcanzaba a este tremendo aparato, sus manos estaban acariciando su pecho mientras disfrutaba deshaciéndose de placer por las suaves caricias que Franc le estaba proporcionando en su clítoris.

Julia que sentada en la butaca al otro lado de Franc estaba observando toda la escena de la pareja, se le habían humedecido las braguitas por los flujos vaginales que se derretían en su interior y no pudo aguantar más tiempo y se enganchó a la tranca del macho con las dos manos.

Seguidamente Julia se arrodillo delante de la butaca de Franc y comenzó a comerle la polla agarrándosela con las dos manos aún le sobraba parte para metérsela en la boca y juguetear en ella con ese enorme capullo que se dejaba ver duro y fuerte. La sensación es indescriptible en cuanto Julia se comenzó con esta tarea, Petri se puso de pie sobre la butaca de Franc apartándose la braguita hacia un lado puso su coño en la boca de Franc el que sin protestar inmediatamente comenzó a meter su experimentada lengua en la ardiente y jugosa vagina de Petri. Absorbiendo sus jugos y paseándose los calurosos labios por el interior de su boca.

Con la punta de su ardiente lengua Franc acariciaba el punto G de Petri, la que enloquecía y comenzó a gemir sin conocimiento disfrutando como nunca lo había hecho.

Jose que estando de acuerdo con Julia habían quedado en verse en el cine, motivo por el que se marchó de la mesa. Estaba en la fila de atrás, de tal manera que cuando Petri se puso de pie sobre la butaca de Franc. La cara le quedaba a la altura de la dura polla de Jose que pacientemente esperaba el momento para tapar esa caliente boca que gemía y pedía a gritos que se la metiera en la boca. Eso hizo una tremenda polla de 23 ctms. taponó la respiración de Petri que enloquecida movía la cabeza de un lado a otro con la polla de Jose dentro. Este cogió con sus manos fuertemente la cabeza de Petri y comenzó a hacer movimientos hacia delante y atrás, lo que hacía que Petri enloqueciera aún más perdiendo la noción de todos los sentidos, Franc seguía comiéndole el coño en un éxtasis irrepetible, Julia estaba comiéndole la polla a Franc y a su vez acariciándose el clítoris, cuando de pronto notó que con fuerza la retiraban del suelo hacia un lado le abrieron las piernas alguien acariciaba fuertemente su ardiente coño se lo habría con experimental destreza y de pronto noto como si la fuera a reventar el coño. Una enorme y gruesa polla la estaba penetrando por detrás, no dijo nada solamente de la impresión abrió aún más la boca lo que aprovechó Franc para introducir su enorme polla hasta la garganta de Julia. Este último era el acomodador, un negro con una tremenda polla de 22 ctms. y 14 de grosor. Tremenda la follada que le estaba haciendo a Julia, esta parecía estar en la gloria, no se lo podía creer, quien está ahí detrás, sigue, no pares, métela más, más, más, jadeante y exhausta estaba cuando el acomodador sacó su estupendo aparato para comerse todo lo comestible, con la cara llena de jugos vaginales comenzó a comerle el agujero del culo, fuertemente, sin compasión con propiedad experimentada agarraba sus nalgas abriendo el ojete y metiendo cara, boca y lengua en su interior. Julia estaba a punto de desfallecer de gusto, no se podía imaginar lo que estaba pasando. El negro bajaba y subía la cara llena de jugos entre los das dos aberturas jugando con la lengua. Julia soltó la polla de Franc sujetándola solamente con la boca haciendo movimientos de subir y bajar para con las dos manos agarrarse las cachas y abrir el agujero del culo para que el negro la pudiera penetrar. Este no perdió el tiempo al ver la postura y el ofrecimiento, se agarró la enorme polla con una mano y puso el capullo en la entrada del agujero y apretando sujetándosela con la mano penetró en el interior del culo de Julia la que volvió a abrir la boca de la impresión que le dio cuando la estaba rompiendo el culo el acomodador, la acomodó espléndidamente en ese estupendo ojete que estaba rompiendo por primera vez.

Franc seguía comiéndole el coño a Petri que no paraba de moverse enloquecidamente con la polla de Jose en la boca y las certeras lamidas que le estaba proporcionando Franc en su rico y calentorro chochito.

Petri enloquecida se golpeaba la cara con los 25 ctms. de polla de Jose, no paraba de moverse de un lado a otro, se golpeaba y golpeaba otra vez en la mejilla derecha con la boca abierta para que en alguno de estos golpes le entrara en la boca y seguir chupando esa enorme tranca. Sentía mucho placer con las lamidas en el coño que le estaba proporcionando Franc, por eso se retorcía puesta de pie sobre la butaca con las piernas muy abiertas y haciendo fuerzas, apretando las nalgas hacia Franc para que este entrara a lo más profundo de su coño. Jose no podía aguantar más y muy a pesar suyo descargó en la boca de Petri unas cuantas ráfagas de semen llenando toda su boca de este preciado y espeso líquido. Ahora era Jose el que golpeaba con la polla morcillona la boca y la cara de Petri que estaba fuera de si en estos momentos, derramando con la boca entreabierta el semen que le resbalaba por la barbilla hacia el pecho. Jose golpeaba y golpeaba una y otra vez…

Julia la estaba empotrando el negro contra el pecho de Franc, dándole profundamente por el culo, de tal forma que sus grandiosos pechos quedaban a la altura del paquete habiéndose salido de su boca, Franc agarro fuertemente esos dos voluminosos pechos y se los restregaba en la polla haciéndose una paja con ellos mientras le comía el chochito a Petri.

El negro sacó su gorda polla del culito de Julia y con la mano subiéndose el pellejo hasta el enorme capullo, soltó una gran descarga de semen en el ojete abierto de Julia, esto lo repitió en varias ocasiones hasta que le flojearon las piernas y golpeaba con su verga en el culito de Julia. Petri a su vez oyendo los gemidos, más bien gritos de Julia, se corría de placer en la boca de Franc que ingería esos maravillosos flujos venidos del cielo. El efecto en cadena hizo que Franc desbordara los pechos de Julia con caudalosos chorros de semen que recorrían el cuero de ésta derramándose hacia sus piernas. Al notar esos calientes chorros Julia en sus pechos, bajó la mano a su clítoris y se masajeó enloquecidamente hasta alcanzar el éxtasis y caer rendida de rodillas en el suelo con la cabeza empapada en el semen que corría por las piernas de Franc.

Si a estas alturas como mínimo no se te ha puesto dura o si eres chica no estás empapada, acércate al cine y prueba con algún espectador.

Después me cuentas.