Iban en el coche, ella no aguantaba las ganas empezó a meterse uno de sus zapatos para hacer que su hombre detuviera el carro y la castigara como tanto le gusta

El trataba desesperadamente de mantener los ojos en la vía y las manos al volante, mientras, ella con el respaldar hasta abajo, un tobillo saliendo por la ventana y la otra ostensiblemente abierta estorbando la palanca cambio se daba caña sin cesar, respirando profusamente y temblando sin parar. .-Vaaamos… deten…teee… …