Me pase de putica: una colegiala con el fontanero

Se llamaba Salvador, pero hacía poca gala a su nombre, porque rara vez llegaba a tiempo. Era un hombre más bien rudo, aunque bastante atractivo, con el pelo cano y la piel muy morena, tostada por el sol de justicia del que gozamos en mi tierra. Trabajaba como albañil y …