Mi hermana se terminó convirtiendo en mi zorra preferida

En este relato os voy a contar el principio de como mi hermana Eva, pasa de ser mi hermana a mi zorra.

Lo primero presentarme me llamo Arturo, tengo 18 años y vivo con mi madre una mujer de 40 años, que gracias a un buen trabajo y al dinero que le dejo mi padre cuando se divorciaron se ha podido mantener muy bien, es alta algo más de 1.80, un culo prieto y firme y unos pechos grandes y que pese haber tenido que amamantar a 2 hijos aún se mantienen muy bien puestos.

Después esta mi hermana una chica de 18 que ha heredado los buenos atributos de mi madre, un poco más alta, un culo igual de prieto y firme y unos pechos algo más pequeños pero gracias a la juventud mucho más firmes.

Vamos que mis amigos decían que tenía mucha suerte de vivir con dos mujeres así a mi alrededor, yo en cambio muchas veces lo veía una tortura, tener dos mujeres así cada día y no poder ni siquiera recrearme en la mirada, eso sí mucha noches me dormía con una buena paja fantaseando con ellas, sobre todo con mi hermana Eva, lo que nunca pude imaginarme es que estas fantasías no solo se harían realidad sino que se superarían.

Todo empezó una tarde que estábamos Eva y yo solos en casa, como en muchas ocasiones, mi madre por su trabajo, tiene que trabajar muchas tardes, estaba yo en mi habitación con el ordenador, cuando escuché un ruido que venía de la habitación de mi madre, pensé que era el gato que había tirado algo como tantas otras veces, así que me levante y me dirigí a la habitación, pensando que tendría que recoger algo del suelo como casi siempre. Cuál fue mi sorpresa cuando al empujar la puerta de la habitación encontré a mi hermana rebuscando en uno de los bolsos de mama.

Se estaba acercando el verano por lo que ya hacía calor y como no mi hermana, que ya de por si le gusta ir con poca ropa y bien ajustada, de hecho tiene fama en el instituto de ser bastante guarra, fama que no me gustaba creer, pero que sabía que podía ser perfectamente cierta. Al abrir la puerta me la encontré agachada con el culo en pompa y nos pantaloncitos que dejaban bien marcado su ahora más que nunca perfecto culo.

Después de la primera impresión y sorpresa me repuse y grite.

– Que haces!?

Ella se sobresaltó, enseguida se dio la vuelta, fue cuando pude apreciar el top tan ajustado que llevaba y que marcaba perfectamente su tetas.

– Nada, nada.

– Seguro, no estarás buscado algo de dinero.

Ella al contrario que yo, es muy caprichosa, yo sabía que con la paga semanal que nos daba mi madre, no se podía permitir toda la ropa y caprichosos que se daba, así que fue lo primero que pensé.

– No, para nada.

– Seguro, no me mientas.

– Bueno, sí que pasa?, mama gana mucho dinero y la paga que nos da es muy pobre.

Yo no lo veía así pero tampoco era yo el caprichoso.

– Bueno puede ser, pero ese no es motivo para rebuscar en las cosas de mama a ver que le puedes quitar. Ya puedes devolver los que le has quitado o se lo voy a tener que decir.

No me gustaba ser un chivato, me parecía algo muy serio para no hacer nada.

– No se lo digas, necesito el dinero.

– No me puedo callar me parece muy serio lo que estás haciendo como para no decirle nada.

– No se lo digas, te limpiare el cuarto, sacare yo al perro.

Estaba ya algo desesperada, se le notaba tanto en las cosas que decía como en la cara, lo que estaba diciendo, para poder salvarse no me importaba nada, mi cuarto por lo general estaba limpio, todos los sábados mi madre nos hacía limpiarlo y sacar al perro me gustaba, me ayudaba a relajarme.

– Nada de lo que digas te va a ayudar.

– Bueno pues tú dirás, seguro que algo quieres, que yo te pueda dar.

En ese momento viendo lo apurada que estaba, se me ocurrió, un poco para que viera que no tendría nada que hacer y un poco también para que se apurara más todavía.

– Bueno a ver, algo puedes hacer.

– Dime lo que sea.

– No te va a gustar

– Tú dime.

– A ver, si vienes gateando hacia mí, me bajas los pantalones y me haces una buena mamada, no solo no le diré nada a mama sino que yo te daré el dinero.

Sabía que no lo haría, de hecho yo tampoco estaba seguro de que querer hacerlo, al fin y al cabo era mi hermana, pero me hacía gracia ponerla en esa situación, si decía que no, le contestaría “ves como no tienes nada que hacer”, el problema era la remota posibilidad de que dijera que sí.

En un primer momento su cara fue de sorpresa, pero a los pocos segundos reacciono, y dijo algo que para nada me esperaba.

– Solo eso?

Yo me quedé perplejo, “solo eso”, me había dicho como si para ella fuera poca cosa.

– Solo eso, dices?, te parece poco estás hablando de mamársela a tu hermano, por un poco de dinero.

– Bueno, he hecho cosas peores por mucho menos.

Yo estaba que no me lo creía, parecía ser que la fama de guarra de mi hermana estaba bien merecida, así que tense un poco más la situación.

– A ver la mamada tiene que ser hasta el final, me tengo que correr en tu boca y no solo eso no puedes dejar que salga una sola gota de mi leche – Esto sí que no lo podía aceptar.

– Por supuesto, siempre me trago las corridas y lo de no dejar salir una gota no será nada difícil, por mi empezamos ya, no esperaba mamar una polla hoy, pero será una buena forma de pasar la tarde y merendar algo.

– Venga va pues empieza – No me lo podía creer cuando ella empezó a caminar hacia mí.

– No, no, te dije gateando.

– Si, si perdona, las prisas.

Así que se agacho y empezó a gatear hacia mí, fuero 2 metros eternos hasta que llego hasta mí, en ese momento se acomodó de rodillas, cogió mi pantalón lo desabrocho y lo bajo muy lentamente. En ese momento la pared.

– Estas seguro de lo que vas hacer, le pregunte – A decir verdad de los 2 yo parecía el menos seguro.

– Me ves que dude, de hecho estoy ansiosa por probar la polla de mi hermano, es algo que me apetecía desde hace tiempo, pero nunca pensé que se diera la oportunidad

Esas palabras me terminaron de convencer.

– Pues empieza, y ya sabes no dejes que se derrame una sola gota.

– Tranquilo que me voy a ganar el dinero bien, tu solo dime cuando te vas a correr para que esté preparada.

En ese momento bajo mis calzoncillos y dejo salir mi polla, que ya estaba bien tiesa, no presumo de tener una polla muy larga, pero sí que es bastante gruesa, en un primer momento ella la miro, pero tardo poco segundos en empezar a lamerla, primer empezó por la punta y después fue bajando poco a poco hasta los huevos, la verdad es que lo hacía muy bien, eso o las excitación de que mi hermana me estuviera lamiendo la polla, empecé a pensar que la fama se le estaba quedando corta

Soy consciente de que en esto del sexo soy un novato aun, sabía que no tardaría mucho en correrme, pero quería que aquel momento durase cuanto más mejor, así que puse todo mi esfuerzo en aguantar los más posible, mientras veía como mi hermana se empezó a meter poco a poco mi polla en su preciosa boca, al principio solo la punta pero al poco rato ya tenía toda mi polla en su boca, notaba como su lengua jugaba dentro de su boca con mi polla, solo habían pasados unos minutos, desde que su lengua empezó a lamer mi polla, pero yo ya estaba a punto de correrme y no quería, quería aguantar ese momento al máximo.

Ella seguía jugando con mí, hasta aquel momento inocente polla, sabía muy bien lo que hacía, y al final paso lo que tanto estaba intentando evitar.

– Me corro!!!

Grite, lo dije unos segundos ante para que le diera tiempo, en ese momento ella llevo sus brazos a mi culo y apretó fuerte, haciendo que mi polla se introdujera casi hasta los huevos en su boca, en ese momento me corrí, solté una gran corrida, ella lejos de soltar alguna arcada, se quedó impasible, mientras seguía jugando con su lengua, una vez me corrí, casi estuvo medio minuto con mi polla en su boca para asegurarse de que no se dejaba nada, cuando estuvo segura de que no quedaba nada por salir, fue sacándose la polla poco a poco, mientras succionaba, mi polla al final salió más limpia y reluciente de lo que nunca me pareció verla.

En ese momento ella se apartó un poco de mí, me miro y abrió la boca, dejando a la vista toda mi leche en su boca, para luego cerrarla y tragar, me volvió a mostrar la boca para que viera que de verdad ninguna gota de mi leche había quedado sin ser tragada. En ese momento extendió su mano.

– Me he ganado mi dinero?

– Con creces, hermanita eres más puta de lo que nunca pude imaginar.

Le salió una leve carcajada, mientras yo me apresuraba a sacar la cartera de mi bolsillo para darle el dinero. Lo saque y lo acerque hasta ella, pasando de su mano y metiéndolo dentro del top muy cerca del pezón.

– Ahí es donde llevan el dinero las putas.

Ella no pudo más que reírse de mi comentario, mientras yo me subía el pantalón y me dirigía hacia la puerta. Cuando estaba a punto de salir, me di la vuelta y le dije.

– La próxima vez que necesites dinero, no busques en los bolsos de mama, búscalo en mi polla.

– Por supuesto!, no lo dudes.

Salí de esa habitación sin creerme muy bien que acaba de pasar, pero con una sensación placentera como nunca antes había sentido.

Ya habían pasado algunos días desde el encuentro con mi hermana, no pasaba una noche sin que me pajeara pensando con aquella boca y en la imagen de mi hermana con la boca abierta llena con mi leche. De lo que no estaba seguro es de si se volvería a repetir, si de verdad a mi hermana le gusto o simplemente lo hizo para salir del paso.

Ya había pasado más de una semana, ya tenía mis dudas de que se volviera a repetir, si bien la relación con mi hermana esta semana había sido, como más relajada, para nada rara o incomoda como se podría pensar.

Me desperté ese jueves y por alguna extraña razón pensé que, si había un buen día para que mi hermana viniera a «pedirme´´ dinero sería ese jueves, ya que el fin de semana se acercaba y seguro que no tenía dinero. Así que me tire todo el día pensando que esa tarde mi hermana vendría a pedirme dinero. Era ya media tarde, cuando ya casi estaba seguro que no pasaría nada, cuando, ella entro a mi habitación.

Sin titubeos ni rodeos dijo – 50 Euros por otra mamada.

En un primero momento aquello me pillo por sorpresa, pero enseguida reaccione, había estado más de una semana fantaseando con ese momento, para solo una mamada, aunque eso sí seguro que sería maravillosa.

– Esta vez te los tienes que ganar mucho más, la primera vez me pillastres por sorpresa nunca pensé que aquello lo aceptarías y ahora he tenido una semana para pensar alguna cosa.

– Bueno pues que propones ya sabes de lo que soy capaz.

En realidad no había pensado mucho, se podría pensar que el siguiente paso era fallármela como la zorra que es, pero follarme a mi hermana es algo que aún no tenía muy claro. Así que dije.

– Seguro que tienes algún juguete para calentar ese rico coño por la noche.

– Si claro que tengo, no tengo muchos pero seguro que te sorprenden, además no el uso mucho me suele follar muy a menudo.

Como no otras palabras que salían de la boca de mi hermana que me sorprendían, nos dirigíamos a su habitación, mientras yo pensaba lo que iba a tener que hacer, en un primer momento lo que pensé fue, hacer que se desnudara y poder disfrutar de su maravilloso cuerpo cosa que nunca había podido hacer, que se masturbara con uno de sus juguetes para ver como gozaba mi hermana y finalizar con un buena mamada como me demostró que es capaz.

Cuando llegamos a su cuarto, saco de debajo de la cama una caja y saco sus juguetitos, como no me volvió a sorprender, saco unos cuantos dildos, de diferentes tamaños uno de ellos era realmente grande, saco un plug anal y unas bolas chinas, además de otros juguetes menos atractivos.

– Ósea que también te gusta follarte el culo.

– Claro que te partan el culo es muy placentero, además los días siguientes cuando sientes aun el dolor, te siente tan puta que me encanta.

– Pues muy bien, como cada vez que puedes me demuestras lo puta que eres vamos hacer lo siguiente, mañana antes de ir al instituto, vamos a venir y te voy a meter las bolas chinas por el culo, las tendrás que llevar toda la mañana, cuando volvamos a casa, te las sacare y te daré el dinero, no sin antes dejarte lamer mi polla otra vez.

– Hermanito parecías más tontito, pero me estas sorprendiendo y para bien. Pues muy bien mañana quedamos en eso, 50 euros por llevar las bolas china en el culo toda la mañana, la mamada te la hago gratis que me gustó mucho la última vez.

– En ese quedamos.

Me fui a mi habitación, el resto de la tarde se me hizo eterna estaba deseando que llegase el día siguiente, esa noche en la cama antes de dormir, tenía la duda de entre pajearme pensando en lo que vendría o estarme quieto y darle más leche a Eva que seguro se merece, al final decidí darle leche como no, yo también estaba aprendiendo, así que me dormí deseoso que llegase el día siguiente.

Me sonó el despertador y enseguida recordé que lo que estaba por venir y mi polla también, me metí a ducharme, esa mañana el agua la deje algo más fría de lo normal y baje a desayunar, nada más entre a la cocina vi a mi hermana y a mi madre, Eva enseguida que me vio, disimuladamente se dio la vuelta e hizo un movimiento con su culo, como diciendo aquí lo tienes, todo para ti, lo que hizo que mi polla volviera a reaccionar, pero tenía que calmarme que estaba allí mi madre. Enseguida empezamos a desayunar después de un rato mi madre se marchó, por la mañanas aprovecha para ir al gym antes de ir al trabajo, eso explica el cuerpazo que tiene para tener 40 años. Enseguida que se marchó, le di el ultimo sorbo al tazón de leche, mire a mi hermana y dije.

– Vamos para arriba que tengo algo que meterte en el culo.

– Por supuesto, me quiero ganar bien mi paga.

Subimos a su cuarto y saco las bolas chinas, esa mañana me parecían aún más grandes que el día anterior. Las cogí y me dirigí a su culo, cuando ella me cogió la mano y se las llevó a la boca para lamer bien una de las bolas junto a mis dedos. Antes de lamer la otra dijo.

– Hay que lubricarlas bien para que entren suaves y den más placer

Para acto seguido lamer la otra.

– Ya están lista puedes meterlas, despacito o rápido, el cliente elige.

Eso me puso muy caliente, así que la primera la metí despacito, la segunda la metí muy rápido y fuerte, lo que provoco un pequeño gemido de Eva.

– Quería sentir las 2 sensaciones.

– Has hecho muy bien, espero que te haya gustado tanto como a mí.

Enseguida se empezó a vestir, tengo que decir que vamos a un instituto donde nos hacen llevar uniforme, a las chicas una falda negra o gris y una camisa blanca, que no hace precisamente resaltar la figura de ninguna, por eso mi hermana en cuanto llega a casa se lo quita, antes pensaba que era por cualquier cosa pero ahora sé que es porque es una zorra. De todas maneras ese uniforme que tantas veces me ha jodido, por no poder apreciar bien a las chicas, esta vez jugaba a mi favor con esa falda, podría saber rápidamente si mi hermana llevaba las bolas o no.

Normalmente vamos andando cada 1 por su lado al instituto dado que no está muy lejos, pero esa mañana decidí ir junto a ella para ver los gestos y la cara que ponía.

Tengo que decir que de no saber lo que llevaba en el culo, diría que andaba normal, otra vez me sorprendía, tengo que acostúmbrame pensé.

Cuando llegamos a la puerta del instituto, donde nos íbamos a separar, aunque vamos a la misma clase, dado que ella parece ser que se ha dedicado más a follar que a estudiar, por lo que ha repetido un curso, tenemos grupos de amigos diferentes. Antes de separarnos se acercó a mi odio y me susurro.

– Es de las veces que más he disfrutado de este camino, tengo el coño chorreando y solo acaba de empezar la mañana, esos 50 euros van a ser los mejor ganados de mi vida.

Y se marchó dando pequeños saltitos como diciendo que mi prueba para ella no era nada dura, lo que a mí me molesto un poco, pensaba que disfrutaría pero que también sentiría algo de dolor y vergüenza, pero nada más lejos de la realidad.

Iba pasando la mañana y yo nada más que podía pensar en mi hermana y en su culo con las bolas, llego al ahora del almuerzo, normalmente no nos vemos pero esta vez fui a buscarla, le dije que quería hablar con ella y me la lleve a un rincón un poco apartado.

– ¿Cómo lo llevas?

– Encantada está siendo un viernes maravilloso

Cogió mi mano y me la llevo a las bragas quería que notara lo mojada que estaba, estaba muy mojada, no sé cómo no se notaba en la falda, había sido muy lista y se había puesto la negra que disimulaba mejor las manchas, después de un rato que me deje hacer, cuando ella considero que mis dedos ya estaban bien mojados, llevo mi mano a su boca y lamio los dedos 1 a 1 bien despacio y cuidadoso, yo estaba extasiado.

– Bueno hermanito, hay que volver a clase, estoy deseando llegar a casa y volver a notar tu polla en mi boca, esta vez me voy a esforzar más como agradecimiento a tu buena idea y lo mucho que me está haciendo disfrutar.

En ese momento se dio la vuelta preparada para irse, pero ya le cogí la mano para evitarlo, y con la otra mano la metí en sus bragas y mi dedo en su culo para empujar bien adentro las bolas.

– Quiero que estén bien adentro le dije.

– Claro empuja hasta donde quieras, mientras más adentro más placer

Por más que hiciera para que se sintiera incomoda, mas disfrutaba, era increíble.

Paso la mañana y por fin acabo el instituto estaba deseando llegar y recibir mi mamada, esta vez sí que fuimos cada 1 por su lado a casa.

Yo llegue el segundo y allí estaba esperándome ella, nada más dejar las cosas me cogió de la mano y me subió a su habitación, esta vez sí que estaba mi madre en casa, así que no podíamos hacer mucho ruido, pero justo en ese momento mi madre nos avisó de que la comida estaba ya. Me fastidio un poco mi merecida mamada tendría que esperar pero por otro lado me gustaba la idea de que mi hermana comiera con nosotros con las bolas en su culo

Nos pusimos a comer, una comida algo más larga de lo normal o por lo menos eso me pareció a mí, por fin acabamos y una vez limpiamos la mesa, esta vez sí nos dirigimos al cuarto de mi hermana.

El cuarto de mi hermana está pegado al de mi madre, que los viernes al no trabajar suele echarse un rato, por lo que teníamos que hablar muy bajo casi susurrando, de todas maneras para lo que íbamos hacer, tampoco hace falta hablar mucho.

Por fin estábamos los 2 solos en su cuarto, cuando ella se acercó y me dijo.

– La mamada con las bolas dentro o fuera.

– Por supuesto dentro, las bolas dentro hasta el final.

– No esperaba menos, solo te ponía a prueba, bueno empecemos, si llego a saber que por pasarlo tan bien contigo me pagarías, no le hubiera robado a mama este tiempo.

Esta frase me puso cachondo por ver que mi hermana disfrutaba con mi polla, pero también me puso furioso al saber que le había estado robando tanto tiempo, yo lo intuía pero oírlo de su boca me enfureció. Así que esta vez iba a ser yo el que tomara las riendas de la situación, ella empezó como la última vez cuando tuvo mi polla enfrente empezó a lamerla, justo como la última vez, yo que ya me lo sabía espere y justo cuando la punta de la polla estaba entrando en la boca para empezar a tragar, la agarre bien fuerte de la cabeza y con un movimiento de mi cadera le metí toda la polla de una vez en su boca, en un primer momento ella se resistió e intento sacarla pero yo no la deje y le susurre.

– Esto es para que disfrute la puta que llevas dentro y para castigar a la ladrona que también llevas.

En ese momento ella dejo de hacer fuerza, me miro y asintió como diciendo follame la boca bien duro. Y así lo hice estuve cerca de dos minutos follando su boca con toda el ansia que puede, después de eso la saque para que pudiera respirar con normalidad, después de un par de toses y par de respiraciones fuertes dijo.

– La puta ha disfrutado poco y la ladrona aún no se siente castigada.

Cogió la mi polla y puso la punta en su boca abriendo bien la boca, como diciendo sigue follandomela pero más duro aun, yo no lo dude estaba cachondo y enfurecido aun, así que le volví a meter la polla de un golpe y a follarme bien la boca, después de otro par de minutos intensos estaba a punto de correrme, el saber que me estaba follando la boca de mi hermana y que ella lo estaba disfrutando tanto me tenía ardiendo, justo cuando estaba a punto pare, y me acerque otra vez a ella.

– Como la última vez ni una gota fuera.

Ella asintió con la cabeza como diciendo ya lo sé qué te crees.

Y al final me corrí, tengo que decir que una de las corridas más placenteras de mi vida, esta vez era yo el que decidiría cuando sacar la polla de su boca, al final la saque, mientras ella volvía a succionar para no dejar nada en mi polla, como la última vez salía reluciente, era una maestra.

Me aleje saque los 50 euros que tenía prelados en el bolsillo y se los tire a la cara, no merecía ni que se los diera en la mano, me puse el pantalón y me dirigí a la puerta, justo antes de abrirla, se me ocurrió otra cosa.

– Quieres 10 euros más? Le pregunte.

– Claro, que tengo que hacer.

– Para ti seguro que será poca cosa, solo tienes que sacarte las bolas del culo y lamerlas para dejarlas bien limpias.

– Ah!! Eso, lo pensaba hacer igual cuando te fueras, me hace sentirme muy puta y me encanta, pero no pensaba que a ti te gustara verlo.

– Bueno yo tampoco lo pensaba, pero estoy descubriendo que todo lo que te haga demostrar lo zorra que eres me encanta.

Sin nada más que decir, se puso de pie, me dio la espalda y me mostro ese precioso culo, que ahora estoy seguro en algún momento será penetrado por mi polla, y muy despacio se sacó las bolas, disfrutando de cada momento, al fin se las acabo sacando y sin pensárselo un segundo se las llevó a la boca, empezó a lamer cada centímetro, cada hueco, mientras me miraba fijamente, como diciendo así de puta zorra soy y soy tuya.

Cuando considero que estaban bien limpias, me las ofreció, preguntándome.

– Están suficientemente limpias para ti o les doy otro lametón?

– No hace falta, conociéndote si dices que ya están limpias es que ya solo saben a plástico.

– Si, ya no tiene gracia seguir lamiendo, por cierto esto es también gratis me encanto ver tu cara mientras chupaba, eso no tiene precio.

Después de semejante espectáculo, ya me fui hacia la puerta, para irme y justo cuando abrí ya salía de la habitación, escuche a mi hermana decirme.

– Hermano, espero que la próxima vez me folles el coño y no la boca, pero que sepas que ya no hace falta que me pagues la próxima vez que quieras que te coma la polla solo tienes que pedirlo.

Yo acepte con la cabeza y me marche por el pasillo y me fui pensando de verdad tengo una hermana que me chuparía la polla cada vez que se lo pida, se ha convertido mi hermana en algo así como en mi sumisa.

Una pregunta que en los días siguientes tendría su respuesta.