Fui violada por pollas enormes, me dejaron tan destruida que el cuerpo solo me dolía, pero lo disfruté mucho

Después del gran placer que aquellos jóvenes afroamericanos estaban provocando en cada rincón de mi cuerpo, no podía pedir más. Mis relaciones sexuales con mi marido la verdad me dejaba con ganas de más siempre y nunca quedaba ni cerca de la satisfacción. El problema era que eran chicos que pertenecían a pandillas y honestamente eran individuos muy violentos y salvajes.

¿Háganme suya? −Pregunto Jerome, mientras sujetaba su enorme polla−. Tú no vas a venir a darnos órdenes ramera de mierda −añadió−. ¿Quién se cree que es esta puta? –pregunto Shane−. Vamos a mostrarle a esta perra lo que es ser cogida por verdaderas pollas y no pequeñeces, como la de su esposo frijolero –dijo Dicon−. Marck se acercó a mí y me abofeteo fuertemente haciéndome caer al suelo boca abajo. La sangre brotaba de mi boca y todo comenzó a cambiar desde ese preciso momento. Un miedo horrible me hacía temblar y de nuevo temía por mi vida. Esos jóvenes habían tomado una actitud amenazante nuevamente y esta vez parecía que no se iban a detener. Marck me tomo del cabello fuertemente y me levanto hasta que quede de rodillas frente a su pene. ¡Abre la puta boca, perra de mierda! −grito−. De inmediato introdujo su gran miembro directo a mi garganta. Me doble queriendo vomitar por su gran miembro rozando mi campanilla y hundiéndose cada vez más hondo dentro de mi garganta. El me sujeto fuerte metiéndolo más y más sin piedad. Las lágrimas brotaban de mis ojos y luego cuando lo golpeaba para que me soltara lo saco mientras de mi boca salía saliva en grandes cantidades. Ya está listo ramera, ponte en cuatro como la perra barata que eres −dijo−. Yo no quise obedecerlo y les rogué que pararan. Obedece puta –dijo Jerome mientras me abofeteaba brutalmente−. Las lágrimas que brotaban de mis ojos esta vez eran de dolor por los golpes. Mi hijo lloraba desconsolado haciendo mucho ruido. Los negros estaban molestos por eso, pero no hicieron nada. Creo que los niños pequeños eran su límite y no le iban a hacer nada a mi hijo.

Me puse en cuatro después de aquel fuerte golpe y obedecí de nuevo. Marck se puso detrás de mí y yo espere a que entrara en mi vagina. El me tomo de las caderas firmemente con sus grandes manos y de golpe me la ensarto en el ano. Yo grite adolorida y por impotencia al no poder defenderme de aquel violento embate. EL me tomo del cabello fuertemente mientras me metía su polla gorda y húmeda en mi ano. La bestialidad con la que daba sus embestidas eran tremendamente dolorosas. Con cada movimiento de sus caderas sentía como mi ano se dilataba más y más. Los ostros solo miraban mientras mantenían erectos sus venosos y enormes miembros masturbándolos.

Se mordían los labios saboreándose la idea de violarme mientras esperaban pacientemente por su turno. Marck siguió bombeando fuertemente mi ano y le pidió a Jerome que se uniera a la fiesta. Ponte de bajo de la puta, hay que follarla al mismo tiempo −dijo−. Marck saco su gordo miembro de mi trasero y sentí como rápidamente mi esfínter anal se cerraba por completo. Vaya, este culo se cerró muy rápido, no te preocupes perra ahorita lo destrozo de nuevo −dijo−. Me tomo del cabello bruscamente y me levanto un poco pero aun de rodillas. Jerome se recostó a un lado en el piso y me dijo −súbete a mi verga puta−. Me puse encima de él y el la metió profundamente en mi vagina sin lubricarla y sin previo aviso. El gran tamaño de su polla me hizo sentir un dolor punzante que no había sentido en años. Me tomo de manera muy agresiva del cuello apretándolo con su mano y me asfixiaba fuertemente. Mientras Marck se puso detrás de mí nuevamente y volvió a meter su polla obesa en mi ano. Gruñí mientras cerraba los ojos y apretaba los dientes rechinándolos casi al punto de quebrarlos. Dos penes enormes estaban destrozando todo mi interior y yo estaba completamente a su merced. Dicon se agacho un poco e introdujo su polla en mi boca. En ese momento yo ya no era dueña de mi cuerpo. Esos jóvenes pandilleros me habían convertido en un objeto sin valor y que solo podía ser usado para una cosa. Un objeto que su única función era ser follado sin su consentimiento. La violencia de cada uno era diferente pero ninguno quería quedarse corto. Seguían sus embestidas sin tomar en cuenta al otro. Cada uno se ocupaba en tomar violentamente el hoyo que ellos habían escogido. Yo no podía más. Mi cuerpo se sentía muy adolorido y el tamaño de sus pollas no me causaba placer. La manera en la que las usaban era solo para satisfacerse a ellos mismos. Jerome cada vez que apretaba mi cuello lo hacia lo suficiente para que cambiara de color mientras su compañero violaba mi garganta. No tengo una idea de cómo pude sobrevivir a esos ataques sin ahogarme, aun no lo sé hasta el día de hoy.

Shane se cansó de solo estar observando y decidió pasar a la acción. Le dijo a Marck que se moviera, que quería un pedazo de mi ano. Marck le dio espacio y Shane se puso detrás de mí. La verdad para ese entonces mi idea de quien era quien estaba algo confusa así que; lo escribo como creo que ocurrió. Por favor, solo no se vengan dentro de mí, se los imploro −dije−. Ellos se rieron y Jerome me ahorco más fuerte mientras me abofeteaba con la otra mano diciendo –nosotros te vamos a dar un bebe negro perrita, un hijo que si valga la pena. En ese momento Jerome comenzó a follarme rápidamente mientras me sujetaba con ambas manos y sacaba su asquerosa lengua. Yo no podía respirar y las embestidas de Shane en mi ano también lo hacían muy difícil. Dicon sujeto mi cabeza con ambas manos y eyaculo dentro de mi garganta. Yo tosí y su inmensa carga de leche escurrió por mi boca hacia mis senos bañándolos junto con mi saliva. Mucho de su semen y mí saliva cayeron en el cuerpo de Jerome lo que lo puso totalmente iracundo. ¡Debiste haberte bebido toda esa leche perra de mierda! –grito mientras me follaba con ira en su mirada−. Shane parecía ser el eyaculador precoz del grupo porque gimió y se vino dentro de mi ano. Yo trate de empujarlo para que no lo hiciera pero él me jalo el cabello hacia atrás y dejo salir su semen dentro de mí. Yo grite – ¡pinche negro de mierda! No paso mucho hasta que Jerome puso sus manos en mis caderas y en un gemido ahogado completamente en su boca dejo salir la carga de semen más grande que hasta el día de hoy alguien ha echado dentro de mí. Se quedó tirado respirando agitadamente y Shane se levantó sacando su polla de mí. Marck era el único que faltaba por eyacular y quería hacerlo a lo grande. Jerome me quito de encima de el de un empujón y yo caí en el suelo. Mi bebé se había quedado dormido de tanto llorar lo que era un alivio. Marck me levanto de nuevo del cabello y me puso boca arriba en el piso. Se colocó encima de mí y empezó a penetrarme duramente y sin piedad. Siéntelo hija de puta –dijo a mi oído−. Bájate de encima hijo de tu pinche madre −dije−. El solo seguía violándome. Yo gritaba por el dolor que me causaba su miembro y las cachetadas que me daba cada que tenía oportunidad. Llena a esa ramera para irnos ya –dijo Jerome−. El me ahorco igual que lo hizo su compañero y dijo –te voy a preñar perra frijolera mientras dejaba salir varios chorros de semen que más bien parecían atole, espesos como ningún otro−. Parecía que lo estaban disfrutando pero aparentemente tenían a un lugar que ir. Nos divertimos mucho contigo puta, pero tenemos que irnos por ahora –dijo Jerome−. Pero no te preocupes volveremos pronto –añadió Marck−. Continuara…

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