Fui de fin de semana con el hijo de un amigo de mi novio y al final me lo terminé follando bien duro, no iba a permitir que este pendejo hermoso se me escapara de mis manos y de mi polla

Me desperté antes de que sonara la alarma. Tenía muchas ganas de subir a esquiar y esperaba ansioso a que sonara la alarma de las siete para ducha rápida, desayuno y correr a las pistas. Con el pelo aun mojado y solo vistiendo las mallas de calor, salí a la cocina del apartamento para preparar el desayuno. Alvaro estaría aún dormido en la habitación de invitados. Mientras iba preprando el pan para tostar, buscaba los cereales y el zumo, pensaba, otra vez, en su sonrisa. En su cara sus labios. Su pelo. Su cuerpo. Estaba tan bueno. Álvaro es el hijo mayor de un amigo de mi novio. Es decir, que yo salía más veces a cenar con sus padres y mi novio que con él. Pero como mi novio era mayor (cumplirá este año 50) y el fue un hijo “tempranero”, la diferencia entre los dos era de menos de ocho años; 28 contra 36. Es cierto que yo parezco mucho más joven de la edad que tengo, por lo que si nos vieran por la calle pensarían que somos la típica pareja de amigos en sus treinta que se iban a esquiar juntos el fin de semana.

Normalmente no me fijo en los chicos más jóvenes que yo. Me resultan aburridos en las citas, en las cenas y la cama. Me gusta una conversación interesante, gente con experiencia en la vida… y que cuando nos vamos a la cama, me follen primero despacio y después fuerte, muy cerdo… con todas las cerdadas que se les ocurra: saliva, lefa, fluidos, azotes… y no sé por qué todas las parejas que he tenido, mientras más mayores, más salidos. Más dominantes. Y a mi eso me encanta. Me encanta que me coman el culo y que me dilaten bien, que me pongan a cuatro patas para comerles la polla y que me den la vuelta para follarme. Que me azoten si intento huir, que me intenten dominar como el que sujeta un caballo.

El sábado pasado estábamos cenando mi novio y yo en casa de los padres de Alvaro. Aunque esta independizado, ese día dormía en casa de sus padres. Se sentó con “los mayores” a tomar el postre y surgió la conversación de ir esquiar: pues yo subo el fin de semana que viene, pero voy solo, para subir el material y abrir la casa de la montaña, dije yo sin absolutamente ninguna intención. Pues que te acompañe alvaro y asi te ayuda y no te aburres tu solo en el viaje que al final son casi ocho horas de coche y no me gusta que lo hagas tu solo del tirón, propuso mi novio. Claro qué bien me apetece todo, respondió Alvaro antes de que yo pudiera decir nada. Tenía los ojos brillantes. Pues no te voy a esperar en las pistas, pues te voy a dar una lección de esquí que vas a ver. Soy yo el que te va hacer comer nieve. Risas, helado, una copa… Y a las tres de la mañana estabamos todos de acuerdo y una semana despues, ibamos los dos camino de mi casa en Baqueira.

Claro, que sus padres aun no sabian que Alvaro era gay. Y yo, francamente, no lo habia considerado. Me lo contó en el viaje. Que hacía años cuando dejó a su novia no era por aversión al compromiso sino porque se estaba follando al hermano de su chica desde hacía dos años. Y también a un tio del gimnasio. Y que en el instituto se hacía pajas con su mejor amigo.Y no fue capaz de dar el paso del matrimonio. Que alguna vez se folla a una tía pero que lo que le gustá de verdad era follarse un culo de un tío. Y me lo contaba mientras miraba la carretera, tranquilamente, con voz profunda, explicandome que las mamadas que le hacía su ex cuñado eran tan profundas que se corría siempre en su boca. pero que no se la tragaba: la escupía en la mano y se la aplicaba en el ojete como lubricante. Y que luego se lo follaba para volver a descargar dentro.

Yo estaba cagado de darme una leche con el coche, porque la erección que tenía era de las de dolor. No podía dejar de mirar por el rabillo del ojo sus manos, moviéndose muy lentamente explicando cómo le metía un dedo al cuñado, o cómo se corria mordiendo una toalla para que no escuchara su novia su sesión de sexo…

Pero que culito te hace esa malla gay que llevas, Marquitos…. eh!? Jajjaja. Marcos apareció en la cocina, sigiloso como un gato. Con el puño izquierdo cerrado e intentando secarse/peinarse con la derecha. Descalzo .Con un slip blanco mínimo y una camisa de tirantes mas propia de ir a la playa que a la nieve.

Los uso debajo del pantalón de esquí, que hoy hará fresco arriba. Miré hacia atrás y alli estaba alvaro, imponente. Aun se apreciaban algunas gotas sobre sus hombros y en calzoncillos Mirandome como un gato que se va a zampar un ratón. He dormido del tirón. ¿Qué me vas a dar de desayunar? Mientras decia esto, se acercó a mi espalda, y podía sentir su respiración en mi nuca… y su olor en mi nariz. Dos pajas anoche no fue suficiente para sacarme la calentura. Pues hay cereales, pan con aceite, galletas y café. Y zumo, pero de bote. Tomaré todo, me respondió. Que quiero luego quemarlo bien. Y ahi se quedó, detrás mió, respirando en mi nuca. Y yo en su aire.

Decidí hacerme el fuerte y hacer como que controlaba la situación. ¿Te vas a quedar detrás acercando tu rabo a mi culo toda la mañana? Mira que soy mayor y me debes un respeto… Tu no eres mayor, Marcos. Tú estas muy joven y muy bueno. Y se quedaba ahi. Quieto. Y yo bombeaba sangre a mi polla, que ya crecía de manera muy poco disimulable. ¿Me estaba entrando? ¿El pequeño Marcos que había crecido tanto me estaba entrando?

Giré sobre mis pies. y le miré directamente a los ojos. ¿A qué hueles? Le pregunté, intentando sacar un tema. No sé… es desodorante. ¿NO llevas colonia? No. Dios… ¿ese era su olor? Oye… pues parece que te gusta, porque tienes el rabo un poco a reventar, me dijo, mientras desviaba su mirada hacia mi malla.

Se veían los dos paquetes crecidos… y el mio le notaba casi latiendo. Bueno, soy mayor… pero no de piedra. Alvaro, es mejor que te termines de vestir, te sientes y desayunemos porque me esta costando que las manos no se me vayan al pan … ¿Y si el pan quiere que lo amases? Ayer me dabas a entender que tu también tienes tus cosas por ahi… ¿no? Si, le respondi. Tengo mis cosas por ahi, pero no con el hijo de un amigo.

Alvaro levantó sus ojos y clavó la mirada en mí. Su pelo rubio oscuro se extendía por sus cejas y una barbita de dos dias que me estaba poniendo freneticamente cachondo. Queria sentir esa barba en mi piel. Bueno… técnicamente soy el hijo de un amigo de tu novio, y eso no nos hace familia. Y si no somos familia, podemos ser amigos… o amigos especiales… o amigos muy especiales…. Y avanzó. Su cuerpo avanzó milimétricamente. En realidad avanzó su pelvis, que terminó por arrastrar a su torso.

como un acto reflejo, puse mi mano en su cadera, intentando frenarle. Pero el contacto de su piel hizo que se me erizara el poco vello que tengo en el cuerpo… y balbucee un tímido y entrecortado “Álvaro, estás jugando con fuego y me estoy poniendo muy cachondo y no podemos… no debemos…” No terminé la frase, porque su boca se posó ligeramente en la mia. Venga, Marcos… marquitos… que ayer escuche como te hacias dos pajas y en una de ellas murmurabas mi nombre … tu casa tiene las paredes muy finitas… Me desperte a las cuatro de la mañana con la polla durísima e Intente entrar en tu hablitacion… pero tenías el cerrojo echado. Qué campeón tu con casi cuarenta y dos pajas, ¿no? ¿o es que te pongo muy cachondo?

Yo estaba ya empezando a mojarme… y el agujero del culo me latía. Abri la boca para coger aire y quejarme por algo o intentar responderle pero Alvaro aprovechó y metió la punta de su lengua entre mis labios. Y yo no supe hacer otra cosa que succionarla. Apreté ligeramente mis labios en su lengua y tragué. Y noté el sabor de su saliva, que me llenaba la boca.

PLANCK! las tostadas saltaron y los dos miramos al mismo tiempo a la máquina que mostraba las dos rebanadas humeantes. Giramos de nuevo nuestras caras y Alvaro puso su mano en mi hombro, y mientras ejercía una leve presión soltó un seguro y seco “yo creo que te apetece desayunar otra cosita que necesita que la mojes con tu boca”. No tenía ya control de mi y sencillamente me arrodille. Arrastre mi espalda por el mueble de la cocina y me quedé en cuclillas frente a su calzoncillo, que a duras penas escondia un rabo que prometía. Alvaro se quito su camiseta de tirantes y apareció su esplendoroso cuerpo de 28 años.

Extendí mis brazos y los coloqué a los lados de sus costillas, y arrastré mis palmas acariciando su cuerpo. A la altura de las caderas, enganché mis dedos a la goma y tiré hacia abajo, despacio, prolongando mi caricia. Su polla latía y al mismo tiempo retenía torpemente el slip. Tiré fuerte y el rabo rebotó contra su tripa, alzándose desafiante hacia arriba. Duro. Enorme y baboso. Olía a orin denso de la mañana, el muy cerdo no se lo había lavado o habia meado después de ducharse. Pero lejos de asquearme, la boca se me inundó de saliva. Abrí grande y me metí medio rabo para sacarlo lentamente, acariciando con mi lengua el frenillo y con los labios el prepucio. Efectivamente el sabor salado me explotó en el cerebro, poniéndome tan cachondo que mi propio rabo goteaba precum.

Uahhhhhhhhh ooohhhhhhhh que gustazoooo diosssss… Arrastraba las vocales mirándome con ganas de comerme. Otra vez, pedía. Otra. Cada vez, mi mamada era más profunda y más lenta la salida. En una de ellas, mi campanilla fue acariciada por su tranca. Con un movimiento firme pero suave, empujó mi cuerpo contra el mueble y con su cadera empezó a follarme la boca. Eso es, traga bien. ¿Ves como esto te apetecía carne más que unas tostadas?

A las tostadas que le den por culo. Pensé. Bueno… no… que me den a mi. Su polla entraba y salía de mi boca como si fuera un émbolo. Las babas ya rasbalaban por mi cuello. Asi es, zorrita. traga bien. tragatelaaaaahggh … Por un momento pensé en pararlo ahí. Si le rechazaba ahora aun podría decir que no había pasado nada. O que no había pasado mucho. Alvaro frenó en seco la follada y alcé mis ojos para verle como sujetaba con su mano un frasquito de popper y le metía una esnifada profunda. Shiiiiiiiiip. Se escuchó en la cocina. Mira lo que he encontrado en tu mesilla de noche. Ayer tambien te oí como esnifabas para hacerte tus pajitas. Buffff… Toma, ahora tu. Retiró su rabo de mi boca. extendí la mano con la intención de sujetar yo el frasco pero me retiró la mano de un manotazo y fue él quien me acercó el frasco al agujero de mi nariz. Metele una buena respirada. Eso es. Shiiiiiiiip! Ahora el otro. Él mismo me tapaba la fosa nasal. Él era el activo y yo la zorra que tenía que ser dilatada. Estaba claro. A la mierda la idea de frenar. ahora quería que se corriera entero sobre mi, dentro y fuera. Todo.

Con todo el popper cabalgando por mi cuerpo, su polla entraba tan adentro que estaba seguro que llegaba a la nuez de mi garganta. Tragaba y tragaba sin parar. Eso es… vamos. Se le oía decir.

No se cuanto estuvimos asíi, pero en un momento me alzó y me comió la boca, saboreando mi saliva. Estaba regustando su propio sabor. Hummmmm… que bien. Y me escupió. me escupió la cara. Abre la boca, vamos. No lo dudé. Abrí y esperé que de nuevo otro salivazo me azotara la lengua. Dios, que zorra eres. Sabía perfectamente que podría hacer esto contigo el dia que te vi en mi casa mirándome el paquete y las piernas. Tu cenabas con mi padre pero el plato que te querías comer estaba entre mis piernas. Y era así. Pensé cuando lo vi, qué guapo. Pero en ningún momento pensé que podría estar asi con Alvaro. Con el hijo dulce y sonriente de los amigos de mi novio. Y, en teoria, entero y recuperándose de su ruptura casi a las puertas del altar.

Alvaro me giró y apoyé mis manos sobre la encimera de la cocina. Con su pie separó mis piernas y yo solito puse el culo en pompa. Uy! Aceite. Que morbazo. Sujetó el aceite de oliva y me echó un chorreón sobre el principio de la raja de mi culo, para que resbalara entre mis nalgas. Dicen que el aceite es bueno para desayunar y yo creo que asi es, me decía, mientras se agachaba y separando mis nalgas, me empezaba a comer el agujerito. Slurp, slurp. No se entretuvo mucho porque yo estaba super dilatado desde la snifada del popper. Se levantó, volvió a echar aceite sobre mi piel y sobre su polla, y colocó la cabeza de su rabo sobre mi ano. Coge el popper y métete un chute que se oiga en el piso de arriba, ¡Vamos! Me ordenó. DIcho y hecho. Sujeté el frasco contra mi nariz y aspiré profundamente. No habia separado el frasco de mis fosas nasales cuando su rabo empezó a entrar en mi. Despacio. Duro .Abriendo mis paredes. Me moría de placer. Aaaaaigggghhh…. DIos que gusto. Siiiii… que gustoooo. Que culo tienes, maricón. Y FLAMP! Me dio un azote que solo provocó que una gota de precum se empezara a caer de mi rabo, buscando el suelo de la cocina. Un suelo que empezaba a estar bastante encerdado entre aceite, saliva y babas.

Pegó su cuerpo a mi espalda y movía la cadera con un movimiento constante y profundo. Ni rápido ni lento. Frash frash frash. Llevé mi mano a mi rabo y empecé a masturbarme. Eso es. Masturbate porque me voy a correr en un minuto. ¿Donde la quieres? ¿Donde te la hecho? ¿Lo quieres dentro o me corro en tu boca? Pero si es en tu boca quiero que te la comas toda. Hoy quiero estar dentro de ti como sea.

No podía decir nada. Simplemente me desenchufé de él y me agaché. De rodillas me pajeaba lo más rápido de lo que era capaz con la boca abierta y la lengua fuera. ALvaro sujetaba mi frente con su mano izquierda y con la derecha se pelaba su polla.

Uuuuuaaaaghhhhhhhh. El grito salió de su estómago y la lefa me dio en la frente, los ojos, la nariz. El siguiente chorro entero acertó en mi lengua. Que me apresuré a paladear y tragar. Para volver a abrir la boca por si había más. El tercer chorro y último me dio en la barbilla y el cuello. ALvaro se agachó y me lamió desde las clavículas a la comisura de mis labios. Depositó toda su corrida en mi boca y me besó, empujando su lefada dentro de mi. Eso es. Bien alimentado porque ahora nos vamos a esquiar como dos campeones.

Me besó profundamente y miró hacia abajo. Sus pies estaban totalmente empapados de mi corrida. Una mancha tan abundante que me avergonzaba. Mira el tío Marcos como se ha corrido. para ser mayor eres super lechero. Y riéndose, se dio la vuelta directo a la ducha. Yo miré su culo desaparecer camino del baño, y pensé que me había vuelto loco pero qué coño… que fin de semana de esquí me iba a meter con el sobrinito. Ya pensaría el lunes qué hacía con esta movida.