Fui a un partido de pádel, allí conocía a la amiga de una compañera de trabajo la cual me encanto. Follamos en las duchas, la tensión sexual que teníamos se notaba y mucho

Hola! Soy Bruno, hombre casado, y lo que os vengo a contar fue una experiencia 100% real. Pasó en un club de pádel cerca de Barcelona.

Habíamos quedado para jugar esa tarde. Un compañero de trabajo organizó una partida en ese club a través del whatsapp, los que no seáis asiduos a ese tipo de grupo os explico que se publica una partida y la gente que se quiera unir, se une. Primero se unió Carla, así que pedimos que se uniera otra chica para hacer un mixto. Al poco tiempo acabó entrando en la partida Valeria. Nosotros no conocíamos a nuestras compañeras de pista, así que sería una sorpresa cuando nos encontráramos. Llegó el día y la hora señalada y nos fuimos al club. Llegamos los primeros, también para que nos diera tiempo a cambiarnos la ropa por una más adecuada. Los vestuarios no eran unos vestuarios convencionales, eran más bien cabinas independientes con espejo y ducha y una banqueta, eran «unisex».

Una vez cambiados nos fuimos a la pista a calentar mientras llegaban nuestras chicas. La primera en llegar fue Carla, una chica normal, de estatura baja y muy simpática, pero sin nada que destacar. Al poco llegó Valeria, una mujer de 33 años, alta, cuerpo atlético y unos ojos que podías nadar en ellos. Nos presentamos y entre charla y charla acabó contándome que era policía autonómica y venía mucho por el club, estaba soltera y le encantaba jugar a pádel.

Empezamos el partido y Carla decidió jugar conmigo, de tal forma que siempre tenía a Valeria delante de mi, esto me impidió concentrarme en todo el partido, ya que el cruce de miradas lasciva era contínuo. Ella me miraba con ganas y yo no le apartaba la mirada.  En mi favor he de decidir, que a pesar de tener un cuerpo estándar me conservo muy bien y soy atractivo. Acabamos el partido y nos saludamos deportivamente, le dices dos besos a Carla y después me acerqué a Valeria, y me disculpe por estar un poco sudado antes de darle dos besos, a  lo que ella me respondió susurrando al oído:

– no me importa que estés mojado, me ha encantado conocerte.

Sería una frase sin más, pero después de las miradas durante todo el partido y ese susurro que enfriaba mi piel al contacto con mi sudor hizo que me estremeciera. A lo que respondí

– me has puesto los pelos de punta…

– espero que no sea lo único. – me respondió otra vez al oído.

En ese momento me quedé congelado, no sabía por donde tirar. De ese estado me sacó mi compañero que me recordó que hoy no podía quedarse a la ducha y tenía que marchar urgente, le dije que nos veíamos en el trabajo a la mañana siguiente y yo me fui dirección a las duchas, calla y Valeria quedaron rezagadas y venían detrás.

Entré en una cabina y me organice para la ducha, cuando me estaba quitando la camiseta pican a la puerta, por el espacio que hay debajo de la puerta sabía que era Valeria, puede distinguir su calzado, abrí y me comenta que me había dejado en la pista la muñequera que venía a devolvermela, y mirándome a los ojos me pregunta si puede pasar, sin pensarlo le abro la puerta, entra, cierra y sin decirnos nada, comenzamos a besarnos, teníamos una tensión sexual que debíamos liberar.

Me dice:

– me has puesto muy cachonda todo el partido, me mirabas con ganas de follarme…

– quien tiene ganas de follarte es esta que tengo aquí- cogí su mano y las puse por encima de mi pantalón para que notara la inmensa erección que me estaba produciendo.

Vuelve a mi oreja y me dice:

– por que no me la presentas? seguro que nos vamos a llegar muy bien.

– para eso tendrás que darle dos besos…

A lo que sonrió, se puso rodillas y bajo mi pantalón y mi slip de una vez. Cuando vio mi polla mo piso ocultar su sonrisa pícara, pues he de decir, que teno una polla tamaño medio 19cm pero muy bonita estéticamente.

Se relamio y sin pensarlo empezó a meterla en su boca, húmeda y caliente de nuestros besos. Gemí lo menos posible para evitar que nos escucharan, ya que estábamos en medio de todas las cabinas. Me miró a la cara y me dijo:

– me encanta tu polla…- lo dijo con la mirada sucia, esa mirada que desea sentirse dominada.

Entendí el mensaje, la agarré de la cabeza y empecé a bombear lentamente, quería saber dónde estaba su límite, y cuál fue mi sorpresa, que no tenía límite. Ella apartó sus manos y las colocó en mis nalgas y yo empecé a follarme esa boca. Cada vez más rápido, ella lo deseaba, disfrutaba sintiéndose sodomizada a mis deseos, aparte mi polla de su boca, le miré a los ojos, escupí dentro de su boca y le dije con mirada desafiante:

– comete mis huevos puta, te voy a reventar!

Ésa frase la activó todavía más y nada más acabar de decirla se lanzó a por mis huevos jugando con mi peritoneo y su lengua. Al poco tiempo, dado que esa zona es muy sensible en mi, le dije que quería sentirla, quería meter mi polla en ese cuerpo escultural!! Se levantó, se puso mirando al espejo y alzó su culo dejándolo indefenso a mi antojo! Tenía la polla a reventar y se lo dije, con una gran sonrisa me dice:

– Quiero probar tu leche, avísame antes de correrte…

Asentía con la cabeza, le abrí su culo, noté lo caliente y húmeda que estaba y no podía dejar pasar esa oportunidad, me agaché y metí mi cara en su coño, saqué mi lengua y era maravilloso sentir todos esos flujos correr por mi lengua, mientras la follaba con mi lengua me iba masturbando, ella lo vio y me dijo como pudo:

– no pares hijo de puta, me voy a correr en tu boca….- abrí aún más mi boca y saqué todo lo que pude mi lengua para darle el máximo placer posible.

– Correte en mi boca…- pude balbucear.

Agarró mi cabeza y la apretó contra su culo mientras se corría y emanaba sus flujos por mi boca, cosa que agradecí. Cuando acabó de correrse me beso y limpió sus flujos de mi cara y me dijo:

– Ahora te toca a ti..

Volvió a colocarse de tal forma que tenía su culo a mi antojo, le metí la polla que tenía a punto de explotar de una sentada, le encantó y a mi también, el único límite eran mis huevos chocando con su clítoris. Empecé a darle duro, sabía que no iba a tardar en correrme, le agarré de los pelos y llevando su cabeza a mi boca le susurre:

– quieres mi leche zorra?

– Lo estoy deseando- dijo

– Aquí la tienes…

La saqué de su cuerpo e inmediatamente se puso de rodillas para recibir con ganas las leche que le estaba guardando desde que la vi.

Empecé a correrme y directamente ella se la metió en la boca, empezó a tragar todo lo que pudo,y aún le salía por la comisura de su boca. Acabó tragando toda la leche me miró y nos fundimos en un beso muy caliente mezclando nuestros jugos! Acabamos en la ducha y después nos despedimos como si nada. Después de esta vinieron más aventuras, quizás las cuente quizás no, depende de vosotros.