El profesor se va a dar clases particulares de ingles a una joven alumna, al finalizar deciden seguir con los estudios, pero esta vez clases de anatomía

El 54 de la avenida mayor, aquí es – dije al llegar al postigo, toque el timbre y espere pacientemente. Al abrir me sorprendí, creía que iba darle clases a una muchacha de 18 años, pero tenía ante mí una mujer entrada en los 40.

 

  • Hola, eres el profesor? Soy la madre de Paula.

  • Si, Sergio. Encantado.

  • Está en su habitación, pasa.

Tras pagarme me llevó a la habitación de mi alumna. Llamó a la puerta y entramos:

 

  • Paula, está aquí Sergio tu profesor.

 

Entro y me quedo ensimismado, está tumbada en la cama leyendo un libro, lleva una camiseta ancha, una falda bastante corta y unos calcetines que le llegan hasta las rodillas. Tiene la piel blanca y una medio melena de color negro azabache.

 

Tras unos momentos de duda, me acerco y le doy la mano:

  • Hola, soy Sergio.

  • Hola, que tal?

  • Bueno os dejo solos – dice su madre cerrando la puerta.

  • Empezamos con las clases, te parece?

  • Claro!

 

Se levanta y nos sentamos en el escritorio.

  • Llevas mal el inglés, me equivoco?

  • N-no…

  • Bueno, pues entonces manos a la obra, que es lo que peor se te da?

  • El oral.

  • Practiquemos pues, how are you?

  • M-me da mucha vergüenza… no pu-puedo.

  • Tu madre me ha pagado ya, más nos vale que aprovechemos la hora.

  • Ok, I’m fine thanks.

  • Vale, no está del todo mal, pero hay que mejorar la pronunciación. Mira, no tienes que sacar el aire de los pulmones sino del diafragma. – Le dije poniendo mi mano sobre su diafragma debajo de sus pechos – Prueba ahora.

  • I-I-I’m finee, thank you.

  • Que pasa? Nerviosa?

  • Un po-co.

  • Venga relajate. Prueba a sacar un poco la lengua y levantar los los labios como una explosión. – Le dije mientras que le abría los labios con mis dedos índice y pulgar.

 

Noté como se le entrecortaba la respiración y entornaba los ojos al sentir mis dedos en su labios y mi mano en su barriga,  y antes de que me diera cuenta con sus manos guió la mano que tenía en la barriga hacía uno de sus pechos apretando la fuertemente contra él. Yo empecé a acariciar su labios con mi dedo, ella se dejaba acariciar luego acaricié su mejilla,  ella seguía entonando sus ojos sujetando mi mano contra su pecho yo posé mi mano a un lado de su cara y acerqué su cuerpo hacía mi. Mi boca aterrizó en su cuello y ella soltó un suspiro. Empecé a besarle el cuello mientras ella acompañaba cada beso con un suspiro. Al poco fui a por su boca, y nuestras lenguas se unieron en un ardiente beso entre maestro y alumna.

 

Ella soltó mi mano y posó las suyas encima de mis rodillas, yo le quite la camiseta y desabroché su sujetador pudiendo acariciar su pechos, sus suaves y lindos pechos.

 

Sus manos había subido por mi pantalón y ahora estaban palpando el bulto que hacía mi polla en ellos, mientras seguíamos besándonos.  Mi excitación era increíble. Dejé de besarla. La tomé de las axilas y la levanté en peso poniéndola encima de la mesa.

 

Ella me miraba con la cara de ovejita que iba a ser comida por el lobo. Le despojé de su

sujetador ante los vanos esfuerzos de ella de quitarme el cinturón del pantalón. La volví a besar mientras que ella que había desistido de quitarme el cinturón se había conformado con abrir mi cremallera y meter su mano dentro de mis pantalones para abrazar con su mano mi polla. Comencé a besar su pechos, esos dulces pechos inmaculados blanquecinos y con pezones rosados. Me metía uno en la boca y el otro lo acariciaba con mi otra mano, ella había sacado algo de mi polla al aire y la acariciaba. Bajé mis manos y las metí por debajo de su falda mientras que con la boca le seguía lamiendo los pechos.

 

Tome sus bragas por cada lado y comencé con un vaivén a hacer que las bragas bajarán por su piernas llegando a salir de la falda a sus rodilla, estaban húmedas muy húmedas, luego cayeron por sus calcetines y ella con un tijeretazo de piernas las dejó caer al suelo. Deje su pechos para ponerme de rodillas y levantarle la falda. Metí mi cabeza dentro de su falda y le abrí las piernas comenzando así a besar esos labios rosados que tenía en su coñito. Le metía la lengua y ella gemía sin querer hacer ruido pero algún grito siempre se le escapaba. Posó sus manos sobre mi cabeza para hacer presión en ella y cerraba su piernas con mi cabeza dentro, yo hacía que mi lengua llegara más adentro de su coño. En un breve tiempo de su coño empezó a emanar sus jugos, había conseguido que se corriera y ella me lo estaba dando todo. Me levanté con la boca aún llena de sus jugos. ella me miró avergonzada pero a la vez extasiada.

 

–    Lo siento. – Estaba roja, parecía avergonzada.

 

–    No pasa nada, si voy ahí abajo es precisamente para eso. – Dije sonriendo.

 

Mientras le introducía un dedo me desabroche el cinturón y me bajé los pantalones luego le quité el broche de su falda la cual quité. Tirando de su cuerpo hacía mí, le metí mi polla dentro. Se le escapó un gemido y rápidamente puse mi mano sobre su boca.

 

  • No podemos hacer ruido, recuerda que estamos dando clase – dije sin poder evitar sonreir.

  • Pe-perdona, no he podido evitarlo.

 

Volviendo a poner mi mano en su boca empecé a moverme poco a poco, yo aumentaba el ritmo y ella lo único que hacía era morderse la palma de mi mano no gritar, al poco tuvo su segundo orgasmo quedándose rendida de excitación sobre la mesa, yo estaba apunto de correrme, cuando recordé una cosa.

 

  • Teníamos que practicar el oral, no? – Dije guiñándole un ojo.

 

Lo entendió enseguida, se levantó de la mesa, se puso de rodillas ante mi y empezó a devorar mi polla, de arriba a abajo, sin dejar ni un centímetro. Me senté en la silla pues me temblaban las piernas y ella empezó a masturbarme mientras me comía los huevos.

 

  • No aguanto más…

 

Acto seguido puso sus labios alrededor de mi polla y siguió masturbandome, yo cerre los ojos y eche la cabeza hacía atrás y me vacie.

 

Al abrir los ojos la tenía a ella de rodillas, semi desnuda, sonriendome mientras un hilito de semen se le escapaba por la comisura de los labios.

 

  • Wow – Fue lo único que conseguí decir.

  • Meow – Me respondió ella