El deseo incontrolable. Las ganas de estar con el amigo de mi padre

Todo comenzó cuando tenía 4 años. Mis padres compraron un chalet a las afueras de la ciudad, en un pueblo, un lugar tranquilo. Ibamos todos los fines de semana y en vacaciones. Es una zona de sierra pero en verano siempre hace calor. Solíamos ir a un bar muy famoso allí, y conocimos a un matrimonio, los cuales hicieron muy buena amistad con mis padres. Les quería mucho a los dos, pero siempre tuve más afinidad con el marido.

Fueron pasando los años y seguiamos con nuestra amistad. Crecí. Pero ya sabeis el tema adolescente como es… me gustaba quedarme en la ciudad para salir con mis amigos, llegar a las tantas de la madugada, traer gente a casa… A lo que se le llama, hacerse mayor.

A veces iba de forma esporádica, algún finde, para ver a mis padres y a Jose Luis, así se llama el marido del que os he hablado antes. Siempre le he llamado «tito» porque es muy amigo de mi padre. La verdad, es que cuando tenía 18 años notaba que me miraba de forma distinta a como lo hacía antes. Me veía como a una mujer.

Fue pasando el tiempo, fuí teniendo experiencias sexuales, parejas, avancé en mis estudios… y casi nunca tenía tiempo de ir. Encontré pareja (en estos momentos es mi ex) y nos apetecía irnos los dos solos a pasar el verano a mi chalet. Os podéis imaginar ¿no? una pareja joven, solos, en un chalet… El sexo con el era increíble, follabamos en la piscina, en el cesped, en el suelo, en la cama, en las mesas… En definitiva, sexualmente era totalmente afín conmigo.

En Agosto, por la mañana, hacía una calor terrible y me pasaba todo el día en la piscina. Era la feria del pueblo y al haber tanta gente, la luz fallaba en algunas casas, y como no, en la mía. Llamé a mi padre contándole el problema con la luz y me dijo que iba a llamar a Jose Luis para ver si podía arreglarlo. Cabe decir que el matrimonio este, vive en el pueblo, al lado de mi casa. Recibí la llamada de mi padre, diciendome que Jose Luis iba a venir por la tarde a ver que ocurría.

Esa misma tarde, como no, estaba con mi novio en la piscina y viendo la hora, sabía que iba a llegar Jose Luis, asique salí de la piscina. Llevaba un tanga negro, el pelo suelto y estaba en topless, me puse una camiseta cortita, que me marcaba los pezones y empecé a echar agua con la manguera en la entrada de la casa para refrescar. Mi novio se fue a pintar una maquina de coser antigua que tenía mi madre. Mientras estaba regando, que ciertamente, estaba jugando con la manguera, escuché la cancela y cuando miré asustada, ahí estaba Jose Luis, con su brazo apoyado en la reja y con la cabeza puesta en su brazo, mirándome fijamente mientras se reía. Fui corriendo a abrir la cancela y a darle un abrazo, ya que hacía tiempo, 2 años aproximadamente que no le veía. Le abracé y sentí como me estaba oliendo y apretando contra el. No quise pensar mal y intenté pensar que simplemente me echaba de menos como a una sobrina.

Llamé a mi novio y se lo presenté. Mi novio volvió a hacer lo que estaba haciendo y yo me quedé con el para arreglar el problema de la luz. Notaba que cuando iba andando delante suya, me miraba, pero no me miraba como alguien que no me desea, creo que intentaba disimular que no me deseaba. Después de que arreglara el problema de la luz, nos sentamos en el porche y empezó a preguntarme que qué tal estaba, que estaba muy mayor… mi novio estaba alejado de nosotros y empezó a preguntarme cómo me iba con el. Realmente no me iba mal, sexualmente. Lo demás era bastante mejorable. Mientras me hablaba se pasaban por mi mente pensamientos oscuros, me imaginaba como me podría besar, como me podría tocar, como me podría follar… Intentaba pensar en otra cosa, pero mi mente me traicionaba. Acabamos de hablar y nos dimos los teléfonos por si surgía otro problema.

Se tenía que ir, se despidió de mi novio y le acompañé a la puerta. Le abracé y me acercó por la cintura a el mientras ponía su boca muy cerca de mi oreja. Estaba cachonda. Se fue. Volví a entrar en casa con mi novio y aunque intentaba no pensar en el, era inevitable. Esa noche, mi novio y yo cenamos en el porche porque hacía calor, el se puso a ver el futbol y yo estaba entretenida con una revista. Me llegó un mensaje al teléfono. Era el. Me puse super nerviosa y lo abrí sin que mi novio se diera cuenta, y decía: me ha encantado verte hoy, necesito verte más. Le respondí: yo tambien necesito verte más. Seguimos hablando por mensajes y no se en que momento, la conversación dió un giro y yo le estaba diciendo que me ponía cachonda desde que tenía 16 años. El se sintió super halagado, y sorprendido a la vez. Me dijo que me deseaba y que iba a hacer todo lo posible por verme más.

Fueron pasando los días, en los cuales venía a vernos, a verme realmente. Mis padres también venían a vernos. Haciamos barbacoa con los padres de mi novio, el matrimonio muy amigo de mis padres, y mis padres. Pasábamos los días en la piscina, en mi casa, en la de el… Todo muy normal, normal para quien no sabía que cuando me follaba a mi novio, pensaba en el. El pajeaba pensando en mi. Por debajo de la mesa me acariciaba las piernas. Cuando nadie nos veía, le pasaba mi pie por su entrepierna debajo de la mesa… poniendole muy cachondo. Me gustaba jugar.

Un día, estabamos en una barbacoa en casa, y faltaba hielo. El decidió coger el coche e ir a por hielo, y como no, le dije a los de la mesa que le acompañaba para ayudarle. Mentira. Queria quedarme a solas con el. Nos montamos en el coche y nos fuimos. Yo llevaba un bañador rojo y una camiseta grande que me llegaba por los muslos. De repente se paró en medio de un camino de arena y se me avalanzó encima. Me comió la boca, mientras tiraba de mi pelo. Yo le seguí. Levantó mi camiseta y me sacó las tetas del bañador, lamiendolas y mordiendolas. Yo estaba mojando el bañador y desesperada porque me tocara. Me apartó el bañador, mojó su mano y empezó a meterme los dedos tapandome la boca para que no gimiera fuerte. Me corrí en su mano, llenandole el asiento del coche. Seguía cachonda y necesitaba comerle la polla. Le dije que condujera mientras se lo hacía. Me sonrió y me dijo que estaba loca. Se bajó el bañador y empezo a conducir como pudo. Le pasé la lengua por todo su pene, me lo metí en la boca hasta el fondo, babeandole, sintiendo lo cachondo que estaba por como me mojaba la lengua. Me agarraba del pelo mientras intentaba conducir. Me dijo: voy a correrme en tu garganta. Yo quería que me llenara con toda su leche, y así fue, mientras chupaba sentía el calor de su semen en mi garganta mientras me lo tragaba. Llegamos al sitio y bajó a comprar hielo. Volvimos a casa, como si no hubiera pasado nada y nos dió la noche a todos tomando copas.

Siguió pasando el verano pero nunca llegamos a penetración. En los ultimos días de septiembre, terminé con mi novio, porque no llegaba a ninguna parte con esa relación. Se fue del chalet con sus padres, y me quedé con los míos en casa. Antes de volver a la ciudad y que se acabaran mis encuentros con el, necesitaba despedirme. Asique, organizó que nos veriamos por la mañana dos días, porque había empezado a trabajar. El trabaja en una consejería de medio ambiente. Les dije a mis padres que iba con el por la mañana durante dos días a ver algunos animales que me iba a enseñar.

Me levanté el primer dia, me fui a la ducha y a elegir el modelito. Me puse un short vaquero cortito y un top blanco, el cual se veía perfecto con mi moreno de piel. Me recogió y me estuvo enseñando el paisaje de la sierra, precioso por cierto. Nos bajamos del coche, en un acantilado, me puse a mirar por el acantilado y me agarró por detras, pegando su polla a mi culo y su boca a mi oreja, susurrandome: necesito follarte aquí, ahora. Me retiró del acantilado y me puso de rodillas en el suelo. Se quitó la correa y me rodeó el cuello con ella. Se desabrochó el pantalón y mientras me miraba fijamente me pedía que le comiera la polla. Le bajé el pantalon y liberé su polla. La metí en mi boca y no tardé en ponerla dura. Se apartó y se puso detras mía empujándome desde atrás obligandome a poner mis manos en el suelo. Me tenía a 4 patas. Desabrochó mi pantalon y me lo bajó hasta los muslos. Apartó mi tanga y se puso de rodillas para pasarme la lengua por mi coño ya humedo. Me metío su polla y gemí como una puta con la correa de su pantalón alrededor de mi cuello. Quería más. Me follaba duro mientras me tocaba el clitoris. Me corrí en su polla. Me dijo que estaba a punto, me giré agarrandole de su camisa y le pedí que me la echara dentro. Quería su leche dentro de mi. Gimió apretandome el culo y sentí como su leche caliente invadía mi vagina. Terminó y me volvió a colocar el tanga, por si me goteaba, que se quedara ahí.

Llegué a casa, olía a el, estaba encantada con eso. Estaba deseando que llegara el día siguiente para que me volviera a follar.

A la mañana siguiente, repetí el mismo proceso del día anterior y elegí esta vez un vestido fresquito y un tanga de rayas rosa. Ese día quería enseñarme su oficina. Y la vi bastante bien. Me folló encima de la mesa y le pedí que me la volviera a echar dentro. Necesitaba tenerlo cerca cuando no estuviera. Sabía que eso se iba a terminar.

Llegó el día en el que tuve que volver a la ciudad. Lo pasamos mal los dos, pero el tenía su vida allí y yo la tengo aquí. El está casado y sinceramente su mujer no me cae mal, al revés, le tengo cariño. El sigue hablando conmigo, y se que me sigue deseando.

A día de hoy me hago muchas preguntas: ¿Qué pasará este verano si vuelvo? ¿Se dará cuenta alguien? ¿Que pensarian mis padres o su mujer si se enteran?

Madre mía, que locura hice… Pero no me arrepiento, y no se si es bueno o malo. ¿Que opináis vosotrxs?

Gracias por leerme colmena.