Fueron 6 meses el tiempo que no se vieron, cuando lo hicieron solo pudieron pensar en una cosa y es en no perder más tiempo, solo quería tocar sus cuerpos

Sabían que ese día era pesado, después de alejarse por más de 6 meses. Sus miradas recorrían libremente su cuerpo de arriba hacia abajo. La imaginación de George volaba al ver que ella cerraba sus piernas lentamente, apretándose entre sus muslos.

Su respiración se entre cortó mientras se acercaba, puso su mano en la mejilla de aquella chica y se acerco a su oído suavemente, susurrando en una voz tan baja y deliciosa que hizo estremecer a Izie.

— No es como si fuese la primera vez que te veo desnuda —le murmura sonriendo. Esa sonrisa se desvaneció mientras sus labios se acercaban al cuello de aquella joven, que lo único que pudo atreverse a reaccionar fue a cerrar sus ojos y abrazarlo, ya desnuda.

George, la abrazo fuertemente mientras sus manos comenzaban a bajar por la espalda, llegando a su trasero, lo aprieta, mientras escucha los pequeños jadeos que su acompañante soltaba. Suelta una sonrisa victoriosa, mientras no espera ningún segundo. Se separa de ella para observarla sin ningún tipo de morbo, simplemente detallando cada pequeña parte de su cuerpo. Ella se sentía desfallecer, las fuerzas se le iban, sentía que sus piernas estaban a punto de caer.

Dirige una de sus poderosas manos a su ombligo, y lo presiona suavemente, mientras comienza a bajar, lentamente, notando como ella había dejado de respirar al sentir el contacto de aquellos dedos cerca de su intimidad. El chico posó sus ojos sobre los de ellas, mientras bajaba cada vez más. Pero es sorprendido al notar la humedad de aquella mujer. Le dedicó una sonrisa, y sin decir nada y aprovechando su humedad, ingresa uno de sus dedos de manera rápida, moviendo en circulos en su interior mientras observaba la reacción de aquella chica.

— Creo… que es una mala idea… —murmura ella sintiendo sus piernas temblar, él niega con la cabeza divertido, y empieza a mover su mano simulando penetraciones con aquel dedo solitario.

— En cambio, creo yo que es un proyecto que hoy comenzaremos, querida —le dice mientras movía más rápido y se detiene de improvisto, para meter un segundo dedo, empieza a moverse nuevamente, abriendo y cerrando en su interior. Acercándo sus dedos en dirección al estómago, tocando aquel punto dulce que tan bien conocía en ella— No puedes negarte ahora Izie, no después de que me has dejado comenzar —le comenta decidido acercándose a sus labios.

Sin pedir permiso, choca sus labios con los de ella, logrando abrirse paso con su lengua en su cavidad, al inicio era un beso tierno, pero cada vez se iba volviendo más candente y excitante, al punto de lograr que ella necesitara más.

— George… —logra decir cuando se separa.

Era lo que él necesitaba oír, se despoja de su ropa interior dejando ver un miembro completamente erecto, orgulloso de su hombría se acerca a ella nuevamente besándola y aprisionándola en la pared, levanta una de sus piernas con total agilidad.

— Quiero oirte gemir —dice a pocos milímetros de su boca para acomodarse en su entrada, y penetrar de una manera directa y profunda. La joven siente como se abre paso en su interior, su espalda se arquea levemente y sus pies se tensionan sintiendo como perdía fuerza. El chico, aprieta su pierna fuertemente para no dejarla caer mientras comenzaba a moverse progresivamente. La chica había comenzado a morderse sus labios, evitando que su voz saliera, él niega con la cabeza mientras sigue moviendose y se acerca a ella para morder su labio inferior fuertemente.

— No lo ocultes… —jadea mientras sentía como iba llegando lentamente, ella también lo sentía, hace mucho no se sentían, después tendrían tiempo para más, pero en ese instante solo importaba su necesidad. Ella muerde su hombro sintiendo la velocidad que iba incrementando en sus cuerpos.

Minutos después, su interior se llena por él, su semilla se abre paso en ella y se siente renovado, la mira deseoso y baja su pierna para que se pusiese en pie correctamente, sale de ella y la mira mientras se separa unos pasos.

— Oh Izie, fue fantástico —le dice mientras comenzaba a vestirse con su traje de gala.

— Yo… de verdad necesitaba esto— dice sonriendole y agarrandole del brazo— supongo que ahora podremos irnos —comenta sintiendo como el rubor subía.

El la mira sonriendole y negando con la cabeza, mientras quitaba su brazo de encima.

— No cariño, yo iré a casarme —dice el hombre mientras toma su chaqueta y se la pone lentamente— fue un verdadero placer encontrarme contigo Izie, pero me están esperando en el altar —dice saliendo del baño mientras se acomodaba la corbata.

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